En Castilla y León hay 17 parejas reproductoras que se localizan en Los Arribes del Duero
La población española de águila perdicera apenas alcanza las mil parejas
Electrocuciones y notable descenso del número de presas son las principales amenazas
Según un estudio de la Universidad de Alicante, que publica la revista Biological Conservation, menos de mil parejas reproductoras de águila perdicera viven en España, país que constituye el principal reducto de esta especie en Europa. En la investigación se han estudiado mediante modelos demográficos siete subpoblaciones ibéricas situadas desde Castellón a Cádiz y desde Navarra a Granada. Como conclusión, los científicos reflejan la importancia de las zonas de dispersión juvenil del águila perdicera para lograr la supervivencia de los ejemplares más jóvenes. En el estudio se pone de manifiesto la importancia de estrategias de conservación que tengan en cuenta factores relacionados con la disminución de la mortalidad de los ejemplares juveniles, actualmente muy por encima de lo que serían valores normales para una rapaz de sus características. La pérdida de la calidad de su hábitat motivado por los cambios en los usos del suelo, la proliferación de infraestructuras, el aumento de la masa forestal, el descenso en el número de presas, la colisión y electrocución con tendidos eléctricos, la persecución directa (disparos, trampas, cebos envenenados), las molestias ocasionadas por actividades recreativas en las áreas de nidificación y, posiblemente, la proliferación de parques eólicos cerca de los nidos, con el consiguiente efecto de barrera y colisión, son las amenazas más importantes que sufre la especie en España, y que acaban cada año con la vida de decenas de ejemplares. En Castilla y León, su distribución se reduce a dos núcleos reproductores aislados entre sí, que suman en total unas 17 parejas reproductoras. El primero, apenas inexistente, en la provincia de Burgos y, el segundo, en Los Arribes del Duero, aunque es posible la presencia de algunos ejemplares en los Sistemas Ibérico y Central, así como en Los Ancares y Picos de Europa. La Consejería de Medio Ambiente invertirá 2 millones de euros en el periodo 2006-2010 en el Plan de Conservación del águila perdicera que contempla medidas correctoras para tratar de poner fin a las principales causas que provocan la elevada mortalidad de la especie, los tendidos eléctricos y la falta de presas, especialmente de caza menor. Biología El águila perdicera es una especie sedentaria de tamaño mediano (entre 66 y 74 centímetros), hasta 1,8 metros de envergadura y unos 2,5 kilos de peso, con las alas de color oscuro y un plumaje blancuzco en el cuerpo, lo que causa en ocasiones confusión con las águilas calzada, pescadora o culebrera. Los ejemplares adultos se distinguen por una mancha blanca en el dorso y una banda terminal oscura en la cola. Característica de los ambientes mediterráneos, ocupa sistemas montañosos de media y baja altitud, así como cortados fluviales en los que nidifica, aunque a veces puede criar en árboles. De conducta agresiva, tiene la velocidad y los picados del halcón y la habilidad del azor para realizar un vuelo rápido e impetuoso que le permite maniobrar entre los matorrales, los espacios abiertos y los cultivos de secano, sus zonas de caza de conejos, perdices y otras pequeñas aves que constituyen su principal fuente de alimento. Ante la disminución de ejemplares en todo el continente, existe un Plan de Acción Europeo promovido por la UE y BirdLife Internacional. España cuenta con un Grupo de Trabajo del Águila Perdicera, en el que participan las distintas administraciones, que ultima la elaboración de una Estrategia de Conservación que permita la recuperación de la especie.