CRÉMER CONTRA CRÉMER
El Ayuntamiento está que lo tira
NO ES ESTO lo que quizá conviene decir dadas las circunstancias, sino «El Ayuntamiento de León está que lo vende todo». Y no es nada extraño, sobre todo cuando el señor Solbes, el de los dineros, informa al personal que el número de parados con que cuenta el País Lleunés sobrepasa los dos millones y un pico. Y con esta deuda sobre el presupuesto no hay Ayuntamiento, así esté de su parte el mismísimo San Isidoro el de Las Etimologías y el de las Cabezadas, no hay corporación, digo, quería decir, que pueda fácilmente entender la posible fórmula existente para que un ayuntamiento cubra sus muchas deudas. El Ayuntamiento de León, posiblemente como la mayor parte de los Ayuntamientos de la Autonomía debe más que Haittí y al no disponer de recursos legales para salir del aprieto y no disponer de contribuyentes que puedan hacer de Bancos benefactores, vende¿ Lo vende todo. Pone en venta, caiga quien caiga, el complejo de la Calle de Fajeros que heredara de la Cámara Oficial de Comercio, mediante una operación de intercambio de bienes¿ Vende, y de paso, como si las cosas fueran de los señores que administran y enjuagan, las cosas del común, el Cine Abella, con lo que la Ciudad de León, se queda sin cines, sin teatros propiamente dichos y sin todo lo que un municipio debe tener, con el Teatro Emperador como recuerdo. Y para no fatigar al lector digamos que vende también el edificio que construyera aquel Julio del Campo, con su vera efigie en piedra campeando en la fachada¿ El Ayuntamiento, vende o mejor se desprende de trabajadores que antaño hacían crecer la hierba y las flores, considerando según parece que el Consistorio, tan ágilmente comandado por unos y por otros, prescinde de las petunias como Guzmán el Bueno prescindió del hijo. En suma, o más bien en resta, que el municipio de León, en lugar de hacer de nuevo una representación de la Guerra contra Napoleón, muy bien pudiera dedicar sus mejores disposiciones y talentos a enjugar sus trampas, a abrir cauces para el tránsito fecundo de trabajadores en venta y alejar de la luz leonesa, siempre en trance de apagarse, tanta mala sombra como ronda el noble edificio en el cual se cogen los servicios municipales, convirtiendo estos servicios en medidas inteligentes para que los sacrificados leoneses superen la grave crisis que estamos sufriendo y lo que te rondaré morena. Bien está, si es que redunda en beneficio de la comunidad, que nos visiten los políticos y las políticas; que nos prometan el pan y la limosna y que nos anuncien el maná para cruzar el desierto; bien está que al menos sepamos que alguien nos cuida y que siempre que llovió escampó; bien está, pero ¡señoras y señores de la Sala, menos guerras médicas, menos vices de todo y más pan blanco. Porque es que si esto no se mejora prescindiendo de bagatelas y de combinaciones presupuestarias, León terminará como el famoso perro del Tío Mocazos: con el culo pegado a la pared y para este final no necesitábamos tanto sombrero blanco, tanta farola y el puchero a la lumbre, con agua sola, con agua sola, con agua sola¿