CORNADA DE LOBO
Una bestia
INSOPORTABLE desfachatez, imperdonable bestia, Radovan Karadzic, impasible el ademán, alegando pactos de inmunidad con los americanos, tieso el tío, sostenella y no enmendalla... Las gentes que mató vieron interrumpida la paz de infierno a la que fueron facturados. Se han revuelto en sus tumbas (quienes la tengan y no estén aún en cuneta o en fosfato) al ver reaparecida su estampa infame, su cobarde máscara de pelambre curandera, su altanera mirada de redentor místico con espada de fuego (a discreción) y un zanjón delante para cimentar la sagrada patria sobre el cadáver del otro, del diferente... valiente hijo de una perra rabiada y cien padres tarados. Su detención reavivó nuestra memoria dormida y olvidadiza, imágenes de matanzas que el gran cabrón ordenó y celebró en Srebrenica, orgías de muerte sembrada por pelotones, francotiradores y todo un cuerpo de ejército que asesinó a ocho mil gentes a mansalva asediando Sarajevo con decisión genocida. Esas imágenes resucitaron la cobardía de quien mata indiscriminadamente, mujeres acribilladas ante el mercado, niños volados en trizas, zanjas abonadas con carretones de muertos inocentes... y al fondo, revistando tropas, premiando el crimen, el gesto altivo de Karadzic, su mano triunfal manchada en sangre, sonriendo a cámara, justificando la masacre que aún justifica, igual que lo sigue haciendo también un refractario a la compasión y al arrepentimiento, de Juana Chaos, que hoy sale de la cárcel en medio de la perplejidad general y furia de víctimas. ¿Qué vómito de ira no sentirán, pues. por Karadzic los hijos de sus muertos?... ¿Y cómo llamar a los devotos -asesinos muchos que hoy viven impunemente con sus víctimas- manifestando a miles su apoyo al verdugo, dispuestos a coger de nuevo la metralladora de la masacre? ¿No hay tribunal también para esas bestias sin nombre, para su aberrrante ostentación?... Ha declarado ese Radován patriota que piensa asumir su propia defensa y librarse de todo esto «con la ayuda de Dios». ¡¿Con la ayuda de Dios?!... «Pues me cago en tu Dios», exclamo y exclaman sus víctimas con el vivo deseo de que se le pudran las noches, que se le llene el insomnio de calaveras y que en las horas del día le atormenten las voces últimas que dejaron en el aire todos los inocentes que ametralló.