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Prácticas medioambientales en la construcción de la ciudad de León Conclusiones

Se constata una clave medioambiental en el proceso de construcción de la ciudad de León definida por las estrategias político-ideológicas de cada etapa histórica

Publicado por
Pilar Durany león
León

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Esta investigación enlaza con la realizada por la autora de este artículo bajo la dirección del profesor de la Universidad de León Antonio T. Reguera Rodríguez sobre el urbanismo local: La calle de Ordoño II: de calzada real a eje comercial y de servicios; La Gran Vía de San Marcos. Un eje alternativo en el proceso de construcción de la ciudad de León ; y como antecedentes más inmediatos La ciudad de León. Ordenación de su ecosistema urbano . La hipótesis inicial ha sido comprobar si existían unos fundamentos medioambientales en la ordenación y construcción del espacio urbano; si esos criterios medioambientales respondían a una creación reciente del urbanismo o contaban con una tradición histórica; y qué papel podía jugar la geografía en el análisis de los problemas medioambientales. Consideramos la ciudad como un proceso histórico y espacial que se comporta funcionalmente como un ecosistema; es decir un medio geográfico, un espacio organizado, en donde la interacción entre el hombre y la naturaleza se explica por su localización. En las ordenanzas bajomedievales (ciudad preindustrial) encontramos las primeras disposiciones para ordenar el espacio urbano público, las actividades económicas o el lugar de habitación y trabajo; intervención protoecológica dirigida por el poder municipal para garantizar la salud de los ciudadanos y la salubridad del medio ambiente. La sobrevaloración del espacio como medio económico, en el paso de la sociedad rural -precapitalista- a la sociedad industrial, impone profundas transformaciones en las relaciones entre el hombre y el medio, especialmente en la urbanización. Esta relación económica emerge además como fundamento de la institucionalización ambiental y recurso para la perpetuación del modelo de desarrollo capitalista. Aunque las relaciones ente el hombre y el medio provocan inevitablemente una huella sobre el paisaje, han sido las connotaciones industriales, tanto económicas como tecnológicas, las que han proporcionado un omnímodo poder de destrucción del hombre en la naturaleza. En el devenir de la ciudad postindustrial comienzan a sentirse los efectos que el desarrollo de la urbanización-industrialización ha generado a escala planetaria. La intervención ambiental se torna también global para detener un proceso que amenaza con devorarse a sí mismo; la consecuencia del insaciable anhelo económico -el cambio climático y la degradación del planeta- pone en peligro por vez primera el beneficio y las bases del sistema. Las actuaciones se radicalizan y se impone el principio de corresponsabilidad para diluir responsabilidades ante el fracaso del sistema capitalista y del modelo de desarrollo urbano-industrial. La huella del hombre La huella que deja el hombre responde a unos criterios político-ideológicos (higienismo, ambientalismo, ecodesarrollo, desarrollo sostenible, etc.), y revela las claves del proceso de adaptación sociocultural a través de políticas medioambientales para seguir manteniendo el crecimiento económico. Estrategias que se individualizan mediante instrumentos jurídicos (ordenanzas, leyes¿), económicos (tasas, contribuciones especiales¿), administrativos (licencias de obras, medioambientales¿), técnicos (avances tecnológicos), educativos (divulgación) y sociales (higiene sanitaria, viviendas insalubres, tabaco, seguridad vial¿); estos últimos, agentes pasivos pero también motor de nuevas acciones. Como aquéllas constituyen el mecanismo que articula el funcionamiento del ecosistema urbano su presencia se constata en todas las actuaciones; sin embargo, para resaltar su importancia se han recogido en un apartado específico y ejemplificado con algunas propuestas concretas, que junto al capítulo del medio ambiente urbano constituye el tema central de la tesis. Los medios geográficos (a través del clima, la vegetación, los recursos minerales o hídricos, etc.) siempre han formado parte de la geografía, tanto de carácter general como regional. Pero nuestra propuesta va más allá al tratar de diferenciar las partes, los medios, en los que se desenvuelven las relaciones humanas; partes que a su vez están íntimamente ligadas y dependen unas de otras, pues juntas forman el ambiente en el que se localizan las acciones humanas. El ambiente está formado, pues, por cuatro estratos o subsistemas, el agua, el suelo, el subsuelo y el aire , que presentan una función metabólica (origen, aprovechamiento y residuos). Esta visión tridimensional del espacio estructura los contenidos del trabajo, dando lugar a cuatro subapartados. A través de ellos se va analizando cuáles han sido los principios medioambientales y cómo se han materializado en el proceso de construcción de la ciudad. Calidad de vida Pero las actuaciones medioambientales están detrás de aspectos urbanísticos y habitacionales que han buscado mejorar la calidad de vida. El proyecto de Ensanche, la ciudad-jardín, las residencias secundarias, son exponentes de una filosofía higienista, ruralista y saludable (sol, aire puro, etc.). Objetivos que fueron aplicados también al interior de las viviendas (váteres, cubicación, superficie mínima, bienestar y confort), con especial interés en la de los obreros, las más insalubres. En la actualidad se desarrollan ya los primeros modelos de viviendas bioclimáticas (EREN) que introducen las consignas de eficiencia energética y calidad ambiental. A medida que se aleja el contacto con lo rural los espacios verdes cobran mayor valor y en la actualidad se utilizan como estrategia para revalorizar áreas residenciales (función clorofila), tras haber sido causa de conflictos en su competencia por el suelo para urbanizar (sobre todo años 70). En cuanto al aire, tras las disposiciones bajomedievales (olores y ruidos) e ilustradas (enterramientos, humos de fábricas, etc.), el higienismo y ambientalismo centraron su atención en el saneamiento, indispensable para garantizar la pureza del aire. Ahora surgen nuevas actuaciones, como la peatonalización, los mapas de ruidos, las zonas 30 (velocidad restringida), que tratan de mitigar los efectos del maquinismo y la automoción: contaminación y ruido. Y nuevos problemas, de difícil solución: el ocio y la movida nocturna, muy conflictivos en áreas del casco histórico. El subsuelo ha jugado y juega un papel muy importante como agente productivo, especialmente abastecedor de agua y materias primas y como soporte de infraestructuras urbanas, prolongando el espacio a una ciudad nueva, la subterránea. Algunas de las conclusiones extraídas son: -La ciudad de León es y funciona como un ecosistema urbano. -La valoración económica del medio geográfico ha provocado conflictos entre los diferentes usos del espacio urbano (agrario/abastecimiento; centro/periferia comarcal; rural/urbano; peatón/automóvil; urbanización/espacios verdes; ocio/descanso nocturno; industrialización/calidad ambiental, etc.), que generan una normativa medioambiental. -Se constata una clave medioambiental en el proceso de construcción de la ciudad de León, definida por las estrategias político-ideológicas (jurídicas, administrativas, educativas, tecnológicas, etc.) de cada etapa histórica. -Las soluciones improvisadas de la ciudad preindustrial, dejan paso a la planificación -correctivas- (planes de Ensanche, PGOU, etc.). y a las acciones integrales -preventivas en origen- de la etapa postindustrial (globalización).

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