El Día Mundial de la Alimentación tendrá lugar este año con 75 millones más de hambrientos
Acabar con el hambre infantil severa costaría 3.000 millones de euros
Esta cantidad podría sacar de la desnutrición aguda a más de 19 millones de niños en el mundo
El contraste no puede ser más cruel ni más revelador. Casi dos billones de euros puestos en juego -en dinero contante, avales y garantías- en el mayor aquelarre financiero de la Historia frente a frente a con otra cifra millonaria, la de mil millones de seres humanos que no saben del Ibex ni de Wall Street, e ignoran también si mañana tendrán algo que llevarse a la boca. Hoy el Día Mundial de la Alimentación se festeja, es un decir, con 75 millones más de famélicos respecto de 2007, víctimas de la crisis del precio de los alimentos. Según la FAO, hay en el mundo 923 millones de hambrientos y la cifra crece en lugar de menguar. Mientras, la comunidad internacional, ensimismada en su agujero económico, regatea aun más los fondos para combatir esta lacra. Sería el chocolate del loro; bastarían 3.000 millones de euros para sacar de la desnutrición aguda severa a 19 millones de niños. Menores, ancianos, mujeres de los países en desarrollo son los principales paganos de las tres grandes crisis superpuestas en el último año, la financiera detonada por las hipotecas basura en EE.UU., el encarecimiento del precio de los combustibles y el alza de los precios agrícolas. Y tanto el Banco Mundial como el Programa Mundial de Alimentos anuncian que lo peor está por venir; calculan que entre 100 y 130 millones de personas más caerán en la pobreza y el hambre en los próximos meses. Pero no será por falta de alimentos. «La cosecha mundial de 2008 es histórica, suficiente para cubrir las necesidades de casi 9.000 millones de personas para una población de algo más de 6.000 millones», subraya Olivier Longué, director general de Acción contra el Hambre. Subidas del 80% La paradoja es que los precios de algunos alimentos básicos -cereales, arroz, leguminosas, etc.- han subido casi un 80 por ciento, empujados por la espiral inflacionista del petróleo, el boom de los biocombustibles y una doble especulación, en los mercados internos y en los mercados internacionales de materias primas. «Como resultado de estos tres procesos en menos de un año, muchas más familias en el mundo van a tener más dificultades para alimentar a sus niños, proporcionarles atención sanitaria y mantenerles en la escuela», recalca Alberto Soteres, director general de Save the Children.