Diario de León

El hogar, territorio «comanche»

Cuatro de cada cien españoles se lesionaron el año pasado en percances domésticos, deportivos y de ocio, según el informe anual del Instituto Nacional de Consumo

Publicado por
A. Prádanos - madrid
León

Creado:

Actualizado:

El hogar, ese remanso de calma y relax con el que soñamos cuando estamos fuera es, depende cómo se mire, una jungla hostil, auténtico territorio comanche. Hay esquinas traicioneras, alfombras alevosas, pérfidas duchas y cuchillos sanguinarios a la espera de un descuido, una torpeza. La propia vivienda es escenario del 58,1 por ciento de los percances que sufren los españoles en su tiempo de ocio, y muy atrás quedan las áreas de transporte como aceras, calzadas o vías públicas (15,2 por ciento) y deportivas (9,7 por ciento). Según las cifras del Instituto Nacional de Consumo, en 2007 cuatro de cada cien españoles se lesionaron en accidentes domésticos y de ocio. Las mujeres más en casa, los hombres, practicando deportes de forma ocasional. En general, disminuyen los accidentes graves. Consumo ha vuelto a documentar la siniestralidad en España en el tiempo libre después de un parón estadístico de dos años del programa de Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (Dado). En ese tiempo poco ha cambiado. El hogar era y es a estos efectos el peor enemigo del hombre y, más aún, de la mujer. Tampoco esto varía, se mantiene la división de género. Las féminas son las principales víctimas del incidente casero, un 56,2 por ciento frente al 43,8 por ciento de los varones, más dados a lastimarse fuera. Los percances predominantes son las caídas (41,4 por ciento del total de los casos), sobre todo por tropiezo y en especial entre las mujeres, seguidas de aplastamiento, cortes y desgarros (22,6 por ciento), golpes o choques (13 por ciento) -más habituales entre los hombres-, quemaduras (9,6) y los esfuerzos físicos o agotamientos (4,2 por ciento). Los sobreesfuerzos se ceban más en ellos, en particular durante la práctica deportiva ocasional. La directora del Instituto Nacional de Consumo, Etelvina Andreu, ponía como ejemplos «el típico partidillo entre solteros y casados», o a los ciudadanos que, animados por las gestas de Contador y Sastre, rescatan la bicicleta del desván y se meten una panzada de kilómetros «peligrosa». El hogar, ese remanso de calma y relax con el que soñamos cuando estamos fuera es, depende cómo se mire, una jungla hostil, auténtico territorio comanche. Hay esquinas traicioneras, alfombras alevosas, pérfidas duchas y cuchillos sanguinarios a la espera de un descuido, una torpeza. La propia vivienda es escenario del 58,1 por ciento de los percances que sufren los españoles en su tiempo de ocio, y muy atrás quedan las áreas de transporte como aceras, calzadas o vías públicas (15,2 por ciento) y deportivas (9,7 por ciento). Según las cifras del Instituto Nacional de Consumo, en 2007 cuatro de cada cien españoles se lesionaron en accidentes domésticos y de ocio. Las mujeres más en casa, los hombres, practicando deportes de forma ocasional. En general, disminuyen los accidentes graves. Consumo ha vuelto a documentar la siniestralidad en España en el tiempo libre después de un parón estadístico de dos años del programa de Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (Dado). En ese tiempo poco ha cambiado. El hogar era y es a estos efectos el peor enemigo del hombre y, más aún, de la mujer. Tampoco esto varía, se mantiene la división de género. Las féminas son las principales víctimas del incidente casero, un 56,2 por ciento frente al 43,8 por ciento de los varones, más dados a lastimarse fuera.

tracking