En su intervención, tras la investidura, Cavaco Silva realizó una reflexión sobre la importancia de la integración europea así como los nuevos retos a los que se enfrenta algo que, recalcó, «está en el centro de los intereses estratégicos de España y Portugal». De hecho, justificó que la historia reciente de ambos países está «íntimamente» vinculada la proceso de construcción europea y aseveró que será en este marco «donde podrán enfrentarse mejor a los retos del futuro».
Como sucede en todas las visitas que la familia Real realiza a León, los Príncipes de Asturias levantaron una gran espectacióm entre el público.
Pasaban cinco minutos de las doce del mediodía cuando entraba la comitiva de doctores que siempre inicia el acto de investidura de los honoris causa. Minutos después hacían lo mismo los Príncipes de Asturias. Don Felipe fue el encargado de abrir el acto con unas breves palabras.
Después de los discursos de presentación, el rector hizo entrega a Cavaco Silva del título, le impuso el birrete laureado, venerado símbolo del alto magisterio español como muestra de altos méritos, le entregó el anillo que simboliza el modo de sellar los dictámenes y censuras inherentes a su cargo. Los demás atributos del grado, tales como el libro de la ciencia o los guantes blancos, fueron entregados por la decana de Económicas.
Después, y tras el discurso de incorporación a la academia de doctores, Cavaco Silva juró guardar el honor de la Universidad y el rector le impuso la medalla. Finalmente, un abrazo entre ambos, que señal de paz y cordialidad, puso fin a la investidura de Cavaco Silva.
Mientras se celebraba el acto de investidura, un grupo de ex empleados del Ayuntamiento tuvieron que ser reducidos por la Policía, al tratar de recriminar al alcalde de León por sus despidos.
Después del acto universitario, el homenajeado, acompañado por los Príncipes de Asturias, y por el resto de autoridades, recorrió las calles del casco antiguo de la ciudad. En la imagen, los invitados saludan a Marcos Vidal, regente de la Bodega Regia, restaurante donde almorzaron y degustaron lo mejor de la gastronomía leonesa.
Un almuerzo que se prolongó durante aproximadamente dos horas y en la que pudieron degustar productos de León tan tradicionales como cecina y embutidos de León, queso de Baldeón, croquetas y morcilla. A continuación, una taza de garbanzos con espinacas para continuar con bacalao con huevos escalfados al horno, congrio al ajo arriero y morcillo añojo estofado. Todo ello regado con vinos leoneses. Un postre de tartas variadas y el café ponía la guinda a un ágape distendido, en un ambiente relajado, en el que primó la sencillez, la afectividad y el cariño.