| Crónica | Ayudar «sobre el terreno» |
La monja española herida en Congo no volverá a la misión
La Hermana Presentación López, con las dos piernas amputadas, lamenta la escasa ayuda internacional a los desplazados por el conflicto
«Por miedo no será. Si creen que puedo ser útil no tengo ningún problema en volver». Sin embargo, la Hermana Presentación López Vivar es realista. «Hasta el momento no me he hecho la idea de regresar», admite. La República Democrática del Congo es un país sin carreteras, «de piedra volcánica», y en conflicto permanente, poco apto para alguien con la movilidad mermada cuya labor es, o era, ayudar sobre el terreno a los más débiles. La religiosa burgalesa, de la congregación de San José de Gerona, perdió las dos piernas, amputadas por debajo de las rodillas al explotar una bomba contra la residencia de la orden en Rutshuru, en la provincia oriental de Kivu norte, en medio de un combate entre tropas gubernamentales y los rebeldes tutsis de Laurent Nkunda el 28 de octubre. Evacuada después a Johannesburgo, llegó el sábado a Madrid. Ayer compareció ante los medios de comunicación, cansada pero lúcida, para dar las gracias a todos los que la han atendido y ayudado desde que fue herida, al cuerpo diplomático español, a trabajadores de oenegés, al Gobierno, a religiosos de otras congregaciones y llamar la atención sobre la tragedia que vive la población civil congoleña. Catorce años en el Congo le dan dado para vivir los periódicos estallidos de violencia que sacuden la región de los Grandes Lagos; matanzas étnicas, luchas de poder entre facciones. «Incluso cuando se matan entre ellos los momentos de paz son una farsa», asegura.