Diario de León

Gente de aquí | Una familia acogedora

«El premio es para la familia»

El matrimonio Fernández-Grañeras de San Justo de la Vega recogió la Mención de Honor de la Junta por su labor con la infancia tras haber acogido en veinte años a diecisiete menores

El director general de Política Social, Jesús Fuertes, entrega una mención honorífica a Isabel Grañe

El director general de Política Social, Jesús Fuertes, entrega una mención honorífica a Isabel Grañe

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El diploma quedará enmarcado en la casa familiar en San Justo de la Vega. Tendrá un objetivo claro: «servirá de referencia para los que vengan», afirma Gerardo Fernández, el padre de una familia numerosa singular que ayer recogió junto a su mujer, Isabel Grañeras, la distinción de la Junta de Castilla y León por su labor en favor de la infancia en lo que supone, según el consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades, César Antón, «el ejemplo más significativo de la solidaridad». La familia Fernández-Grañeras tiene el propósito de dedicar su vida a ayudar a los niños que están protegidos por los servicios sociales y necesitan un hogar. Esta vocación de solidaridad les han llevado a acoger diecisiete menores en su casa desde que en 1988 se trasladaron a Madrid para emprender un proyecto solidario. El conocimiento de las necesidades infantiles, los dos son trabajadores sociales, y con una hija biológica de camino, les llevó a adoptar a dos menores discapacitados físicos. Con la familia viven actualmente otros tres menores en régimen de acogimiento. «La experiencia ha sido enriquecedora para todos», afirma Gerardo, que puntualiza que la Mención de Honor de los Premios Infancia del 2008, «se la merecen los muchachos y muchachas a los que hemos acogido, que son los que tienen que superar unos problemas que no son de ellos».

Al acto de entrega en Valladolid asistió toda la familia, vecinos y amigos de esta pareja que califica el acto de «emocionante». «Queremos hacer extensible este reconocimiento a toda la familia y a toda la gente que nos ha ayudado».

La familia Fernández-Grañeras dice tener crecidos los ánimos tras el reconocimiento, «nuestra mayor ilusión sería que los chicos y chicas que hemos acogido también ayuden a otros menores como ellos el día de mañana».

Para celebrar el premio, la familia organizó una comida en la que el matrimonio recibió un segundo reconocimiento en forma de placa. Orgulloso, Gerardo lee la inscripción: «La vida es una tómbola que acostumbra a ser injusta, porque mientras unos esperan la suerte toda la vida, a vosotros os llegó cuando os conocisteis. Vuestra familia os da las gracias por hacernos sentir tan orgullosos de vuestra generosidad, solidaridad y cariño».

«El premio gordo es que tu familia esté contigo», asegura Gerardo que se despide por teléfono con un: «Ahora, al ritmo normal de nuestra vida, que es lo único que hay. Mientras tengamos fuerzas seguiremos ayudando a más niños y niñas».

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