Los expertos urgen incrementar el ritmo de exploración de la vida marina de los océanos
Aumenta el deterioro de los océanos y la pérdida de la biodiversidad marina
La actividad humana y el impacto del cambio climático, principales amenazas
león
Organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y MarBEF, una red de excelencia de la UE que incluye a 94 institutos de investigación marina, la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia ha acogido la I Conferencia Mundial de Biodiversidad Marina. Más de 500 científicos, procedentes de los cinco continentes, evaluaron el estado actual del conocimiento en la exploración de la biodiversidad marina y la comprensión de su papel en el funcionamiento de los ecosistemas marinos y los servicios que reportan a la sociedad; las amenazas actuales y futuras, las posibles estrategias para conservar la biodiversidad marina, y las futuras prioridades de investigación. Según los organizadores, urge aumentar el ritmo de la exploración de la vida marina de los océanos, porque en estos recursos aún inexplorados hay enormes potencialidades que serán el fundamento de la base tecnológica y la principal fuente de alimento de la sociedad del siglo XXI.
Durante la inauguración del Congreso, Carlos Duarte, investigador del CSIC, explicó que aunque cada año se descubren cerca de 2.000 especies nuevas, se necesitarían 700 años más para tener un inventario completo de las especies que habitan los océanos. En este sentido, recordó que es inaceptable que sólo siete países cuenten con los recursos necesarios para explorar el océano profundo.
Más de la mitad de las 400 ponencias que se abordaron estuvieron dedicadas a la pérdida de la biodiversidad marina y al deterioro de los océanos provocado, según los expertos, por la actividad humana, la destrucción de hábitats costeros, aportes excesivos de nitrógeno y materia orgánica al mar, así como los impactos del cambio climático, que aumentan las temperaturas de las zonas templadas, lo que produce la llegada de especies invasoras marinas. Esta degradación provoca, entre otros efectos, la expansión de zonas muertas, que en la última década crecen a un ritmo del 5% anual, y el colapso de la placa de hielo del Ártico, que está comprometiendo toda la diversidad de esta zona y puede generar efectos dominó en el resto del planeta.
Colapso pesquero
En cuanto a la sobrepesca, Duarte recordó que la comunidad científica lleva años clamando para que los gobiernos del planeta desarrollen una estructura operativa de regulación del esfuerzo pesquero en aguas internacionales, «ya que en los océanos no existe propiedad privada».
Para ello, es necesario implicar a los pescadores en la gestión de esos recursos y darles una responsabilidad para que garanticen la sostenibilidad de sus acciones «porque son ellos los que van a sufrir los impactos de la pérdida de los stocks pesqueros».
Por su parte, Carlo Heip, coordinador de MarBEF, aseguró que si hace dos décadas se pensaba que el océano era demasiado grande para ser dañado por la actividad humana, cada vez son más los impactos y la situación se aproxima a un colapso en las pesquerías a escala global, así como pérdidas de ecosistemas en el Ártico o en los arrecifes de coral.
Por eso, defendió impulsar la investigación para facilitar los mecanismos que permitan conservar los océanos, asegurando, además, que el fin último del Congreso es, «además de impulsar un mayor conocimiento de los mismos, darlo a conocer a la sociedad para que sea cómplice de nuestro objetivo».
En este sentido, y de forma paralela al Congreso, se organizaron actividades bajo el lema «Mar Vivo: Semana de la Biodiversidad Marina», que acercaron a los visitantes aspectos relacionados con el mar a la vez que transmitían un mensaje de conservación y respeto por él.