| Crónica | La cara y cruz de la igualdad |
Trabajadoras, universitarias, juezas, políticas... pero aún lejos del poder
Las españolas protagonizan en estos 25 años una revolución social incompleta, que las mantiene en posiciones subalternas en lo económico, político y social, según el Instituto de la Mujer

La directora general de la mujer, Alicia Fernández, en una visita al centro móvil de igualdad de Leó
madrid
Se puede ver la botella medio vacía o medio llena, que siempre es mucho mejor. Desde esa perspectiva optimista, las españolas han empuñado las riendas de su historia colectiva y protagonizado la mayor revolución social de la etapa moderna. Los últimos 25 años han sido suyos: se han lanzado en masa al mercado laboral, han conquistado la Universidad y las leyes. Han convertido a España en el quinto país de la UE en representación parlamentaria femenina.
El reverso oscuro es que aún siguen lejos de los epicentros de poder real. Y continúan muriendo víctimas de la violencia machista.
Es una parte de la amplia panorámica descrita en
, la publicación especial con la que el Instituto de la Mujer rinde tributo a sus propias bodas de plata.
De la violencia de género poco se dijo este lunes, habrá un análisis y un balance específicos a comienzos de enero. El resto de indicadores permiten al 51 por ciento de la población sentir legítimo orgullo, aunque quede un largo trecho hasta la igualdad real y cada dato positivo contenga aún buenas dosis de discriminación.
Despegue femenino
El mundo laboral ha sido escenario principal del despegue femenino. Entre 1983 y 2008 la tasa de ocupación se ha duplicado, del 22,7 por ciento al 44,1 -”la masculina se ha mantenido constante-”, a sólo dos puntos de la media europea. De los 4 millones de mujeres con trabajo o en búsqueda del mismo se ha pasado a los más de 9,5 millones de la actualidad. El número de empresarias ha crecido un 37 por ciento en los últimos siete años y son ya un tercio del conjunto de trabajadores por cuenta propia; algo menos, el 24,2 por ciento, entre los que tienen personal asalariado a cargo.
La cruz de la moneda es que la brecha salarial se mantiene, aunque ha bajado casi siete puntos desde 1995. Las españolas ganan hoy un 26,3 por ciento menos que sus homólogos masculinos; soportan un paro mayor, del 54,4 por ciento, aunque en estos primeros compases de la crisis apenas se ha destruido empleo femenino. Las mujeres ocupan el 80,4 por ciento de los empleos a tiempo parcial, casi siempre por necesidades familiares.