CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO
Abur
DIJO adiós el director del Musac?... pues entonces, condiós, musitó Hermelinda... agur, exclamó un maketo de aquí... y abur, replicó otro algo cañí que gusta de este desusado casticismo tan madrillí y zarzuelero, tan de libreto de Chueca y de Chapí... abur, abur. Se va entre alguna loa a su ingente, refulgente, emergente y valiente labor... y sin apenas coscorrón de monja o lagrimina de andén. Bravo. Se le reconocen méritos a este establecimiento de prestarle a León modernez modelna. En estos años hubo un acuerdo de orillar críticas, de impulsar y alabar la magnitud internacional y plástica que irradiaría León a través de este museo ¡que no es museo!... ¿y se logró?... ¿descendió el número de tontos del bote y listos de la brocha?... por dinero no habrá sido; y por publicidad pagadísima, tampoco; propaganda por decreto y algo de fondo de reptiles. León, al fin, ha lucido contemporaneidad; y además, en colorines, muchos colorines, todos los colorines... El orgullo moderno del acomplejado lugareño nos engorda con esta estampa... y la fachada de este museo-nomuseo ya se utiliza para fotos de boda, para un calendario de Harinas la Paramesa o para chapear la barra de un bar de copas diseñado por un picudo genial. Ya tenemos el icono arquitectónico para dar culto y velas al Futuro Pelao, santo patrón cazurro de lo que ha de venir. Las exposiciones y espectáculos culturales aquí plantados han sido, ciertamente, una ventana abierta al mundo exterior (no todo el mundo, sino los mundos concretitos que una sola persona eligió) y eso viene bien a una ciudad culturalmente algo palurda y demasiado copiona (tampoco el Musac deja de ser pura o puta copia, una sucursal de lo que se inventa y se vende por ahí), pero al menos plantea que se acepte y normalice lo distinto, las vanguardias más agitadoras y paradójicas. Sin embargo, hay paradojas que se antojan parajodas: es público el sitio, pero atufa escandalosamente a privado en decisiones, nombramientos, caprichos y compras... es del pueblo, pero sin consultarle qué quiere o necesita... es museo, pero sin exposición de sus fondos... ¿y se lograría vender por lo mismo todo lo que se adquirió a su bola?... porque hay quien demuestra que el cesado vino a León a traer amigos o hacerlos nuevos...