Sabor agridulce en el cierre de Fitur tras palparse el síndrome de la crisis mundial
madrid
La XXIX edición de la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur) cerró ayer sus puertas dejando un sabor agridulce, al comprobar organizadores, visitantes y expositores que la crisis mundial afectó el desarrollo del evento y mostró la preocupación que existe de que el 2009 no resuelva nada.
Durante cinco días, tres dedicados, supuestamente, a los profesionales, y dos al público en general, se pudieron constatar los esfuerzos que desde todas las ópticas del sector se han llevado a cabo, y que en muchos casos han resultado estériles.
La ausencia de Iberia
La edición de este año nació ya marcada por la crisis que hizo que incluso algunos de sus tradicionales asistentes no acudiesen al evento, caso importante e interesante, y desde luego significativo de la compañía aérea Iberia, miembro del comité organizador, y de empresas tan señaladas como Globalia o Barceló, entre otras.
La organización ya anunció antes de la apertura que para esta edición había un 13 por ciento menos de superficie de exposición, de los 100.000 metros cuadrados de la edición anterior se han pasado a los 87.520 de ésta, y un 9 por ciento menos de empresas, 11.137. Y esas ausencias se notaron no sólo con el mayor tamaño de los pasillos o la falta de aglomeraciones de personas en los pasos entre pabellones.