La población leonesa occidental ha sido la más beneficiada y cuenta con 80-100 ejemplares
El Plan de Recuperación del oso pardo duplica sus ejemplares
Una investigación concluye que la diversidad genética de la especie es bajísima
león
El Plan de Recuperación del Oso pardo 1990-2008, puesto en marcha por la Consejería de Medio Ambiente, ha permitido un repunte de la especie calculándose que la población en la Cordillera Cantábrica se sitúa entre 105 y 130 ejemplares, el 40% de los cuales corresponden exclusivamente a Castilla y León. Así lo ha afirmado la vicepresidenta primera de la Junta y consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz, durante la presentación del balance del plan, afirmando que, «el incremento poblacional se ha producido principalmente en el sector occidental, que incluye los espacios leoneses de Los Ancares y Alto Sil, donde el número de ejemplares ha pasado de 50-65 en 1990 a 80-100 en 2008». En el sector oriental, que abarca el Parque de Picos de Europa (León) y Fuentes Carrionas (Palencia), el aumento ha sido mucho más pequeño. «Si en 1990 se habían censado 20-25 ejemplares, dieciocho años después la población se sitúa entre 25 y 30», aseguró la consejera.
María Jesús Ruiz indicó que el comportamiento de los osos ha sufrido variaciones durante los últimos años, con un mayor movimiento entre las dos poblaciones. «Si durante muchos años se creyó que ambos sectores permanecían aislados, desde 2005 se han registrado movimientos migratorios de cuatro machos que han pasado del sector occidental al oriental y viceversa».
Actuaciones
Durante el periodo de vigencia de Plan, cuya superficie de aplicación es de 392.433 hectáreas, se han realizado tres tipos de actuaciones. Las de conservación se han centrado en erradicar el furtivismo, especialmente la utilización de lazos de acero (entre 1993 y 2007 se retiraron 379 en el Alto Sil) que, «aunque están colocados para cazar jabalíes, en ocasiones también afectan a los osos». Se ha trabajado en la restauración del hábitat, afectado por problemas de fragmentación y degradación (infraestructuras, molestias a la especie, incendios) y realizado proyectos de reforestación, en concreto, 319 hectáreas con 307.000 plantas de 16 especies, que han supuesto invertir 1,25 millones de euros.
Otras actuaciones se centraron en indemnizaciones por daños, especialmente en las colmenas, que ascienden a más de 576.000 euros. «Además, y como medida de prevención activa se instalaron pastores eléctricos en los colmenares para evitar nuevos daños», indicó la consejera. También se pusieron en marcha programas de alimentación suplementaria a través de carroña y frutos.
En cuanto a las actuaciones de control y seguimiento, María Jesús Ruiz explicó que se han hecho controles de la población, bases de datos con observaciones (directas, indicios, huellas, daños) y censos para conocer, además de la mortalidad de ejemplares y de los recursos tróficos, el número de osas con crías. En este sentido, explicó que en los últimos años se ha comprobado un progresivo aumento, particularmente en el sector occidental, habiéndose pasado de unas 5 osas con cría en 2001, a 40 en el 2007. Respecto a la mortalidad, se han contabilizado 19 ejemplares muertos por distintas causas, entre las que destacan el infanticidio (ataques de machos), el veneno y los disparos.
El tercer bloque ha incluido trabajos de investigación, educación y divulgación. Desde 1990 se han realizado campañas educativas destinadas a escolares y a la población en general, así como cursos de formación para agentes y celadores medioambientales y técnicos. En el aspecto investigador se pusieron en marcha programas de «prospección cuantificada de indicios de presencia de osos», que permiten conocer su densidad, siendo en Alto Sil y Fuentes Carrionas donde se ha detectado mayor actividad.
Se llevó a cabo un programa de análisis de fructificación de fagáceas en las áreas de alimentación invernal, así como la recogida de material genético mediante trampas de pelo, que permiten identificar a los ejemplares. Finalmente, y por encargo de la Consejería de Medio Ambiente, la Universidad de Oviedo hizo un estudio que concluye que la diversidad genética es muy baja y que hay una diferenciación genética entre las dos subpoblaciones debido al aislamiento y al bajo tamaño de la oriental.