El presidente italiano considera que el decreto podría ser anticonstitucional
Berlusconi presiona a Napolitano por no firmar la ley anti-eutanasia
Los médicos señalan que seguirán con el proceso de reducción de alimentos a Eluana

El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, acompañado de Silvio Berlusconi, en una imagen de archi
roma
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, desafió ayer al presidente de la República, Giorgio Napolitano, con la aprobación de un decreto ley que prohíbe la suspensión de la alimentación e hidratación a Eluana Englaro y que el jefe de Estado ya ha anunciado que no firmará.
Italia vivió pendiente ayer del desacuerdo entre las dos máximas autoridades del país, que han chocado frontalmente sobre el caso Eluana, la joven en estado de coma vegetativo desde 1992 cuya alimentación e hidratación ya ha empezado a ser reducida hoy mismo, en cumplimiento tal y como había autorizado el Tribunal Supremo.
Ya por la mañana, el presidente de la República envió una carta a Berlusconi en la que expresaba su oposición al decreto ley que el Consejo de Ministros pretendía aprobar y por el que se prohibía la suspensión de la alimentación e hidratación a cualquier persona en estado vegetativo.
Sin embargo, Berlusconi siguió adelante con su decreto ley -”que sin la firma de Napolitano no puede ser efectivo-” y aprobó una norma por procedimiento de urgencia para evitar, según él, una «omisión de socorro» a una persona cuya vida «corre peligro». Napolitano anunció poco después que no firmará el decreto, porque considera que podría ser anticonstitucional, por lo que ahora queda en manos del Gobierno, que no descarta, incluso, convocar al pueblo italiano a un referéndum para cambiar los procedimientos para los decretos leyes de urgencia en la Constitución.
Después del anuncio de Napolitano de que no firmará la prohibición de Berlusconi, el abogado de la familia Englaro, Vittorio Angiolini, aseguró que seguirán adelante con el proceso de reducción de la alimentación a Eluana que, según los expertos, podría tardar en morir unos quince días.
El padre de la joven, Giuseppe Englaro, dijo que se encontraba «conmocionado» por lo que estaba sucediendo, que todo era «un tormento sin fin» y prefería continuar en silencio, una postura que ha querido mantener a lo largo de los últimos meses.
La vicepresidenta del Senado, Emma Bonino, fue más allá y calificó de «fanfarronada» el hecho de que Silvio Berlusconi haya aprobado el decreto ley aun sabiendo de la «total» oposición del jefe del Estado.