Diario de León

Los Estados miembros establecerán estrategias que abarquen los problemas que les amenazan

La UE quiere mayor protección y aprovechamiento de los mares

Destrucción de hábitats, sobrepesca y contaminación están degradando mares y océanos

Sólo una mínima parte de los espacios protegidos tienen un carácter marino

Sólo una mínima parte de los espacios protegidos tienen un carácter marino

Publicado por
Miguel J. Tré
León

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Sobrepesca y pesca ilegal, las técnicas de pesca destructivas y la acuicultura insostenible son algunas de las amenazas que están degradando los mares del planeta hasta el punto de que más del 75% de las poblaciones pesqueras están en los niveles más bajos que se conocen, a lo que hay que añadir el aumento de la contaminación marina y la pérdida de biodiversidad. La causa es la actividad humana, incluyendo la agricultura, la industria, el turismo y la navegación, y se teme que los efectos derivados del cambio climático agraven esta situación y se perjudiquen en mayor medida los niveles de acidez.

Con el objetivo de proteger los mares comunitarios, la UE ha puesto en marcha una Directiva marco que, aunque evita establecer medidas específicas de protección, obliga a los Estados miembros a implantar estrategias marinas que abarquen problemas como la destrucción de los hábitats, la sobreexplotación de los recursos pesqueros o el uso sostenible de los bienes y servicios marítimos, y garantizar que para el año 2020 las aguas marítimas estén limpias y en buenas condiciones, sean productivas y ecológicamente diversas.

Pasos a seguir

La estrategia comunitaria, además de proteger los mares y océanos, pretende asegurar que las actividades humanas se llevan a cabo de manera sostenible, propone un enfoque basado en la gestión que reconozca las interrelaciones entre los diferentes aspectos del problema, y está basada en controles y estudios con sólida base científica.

Según se recuerda en «Medio Ambiente para los Europeos», revista de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, los mares regulan el clima, recogen y distribuyen la energía solar, absorben dióxido de carbono, albergan al 90% de los seres vivos del planeta y contribuyen al bienestar social y económico ya que proporcionan bancos de pesca, medios de transporte y reservas de energía. Sin embargo, y a pesar de que existen muchos convenios internacionales destinados a su protección, la calidad de sus recursos es inadecuada tanto a nivel global como comunitario.

Por eso, la normativa requiere que las estrategias marítimas que establezcan los Estados miembros sigan una serie de pasos. En primer lugar, deben analizar los problemas en su contexto local, respetando los convenios marinos regionales y utilizarlos como herramientas o plataformas de base desde las que aplicar las medidas en las diversas regiones implicadas. El proceso comienza con una fase preparatoria que deberá estar ultimada el 15 de julio de 2012, fecha en la que se publicará una evaluación inicial cuyos datos se utilizarán para definir qué se entiende por «buen estado medioambiental» en una región marina, y para establecer objetivos e indicadores medioambientales que midan, por ejemplo, las presiones ejercidas por un sector concreto en un sistema marino determinado.

Entre los proyectos de investigación más emblemáticos de la UE, de los que se recabarán datos de vital importancia, destacan Hermes (estudia los focos de biodiversidad en los ecosistemas del litoral marítimo europeo), MarBEF (sobre biodiversidad marina), y varios programas Life, gracias a los cuales los responsables políticos podrán basarse para tomar decisiones.

En la citada revista se indica que la directiva sigue un enfoque innovador basado en los ecosistemas ya que los países deberán estudiar todas las presiones e impactos que sufren, así como el mejor conocimiento científico de que se disponga sobre ellos antes de establecer las prioridades y objetivos. Por tanto, los Estados miembros deben mirar al ecosistema en su conjunto y abordar primero los problemas más importantes.

Para julio de 2016, los países deberán tener en marcha medidas activas para aplicar sus estrategias marinas que serán validadas y revisadas por la Comisión Europea para comprobar que son lo suficientemente sólidas como para alcanzar los fines previstos. El objetivo último es que en 2020 se consiga un buen estado medioambiental en los mares comunitarios.

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