Diario de León
Publicado por
Núñez
León

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HA CAUSADO sensación estos días de atrás el cruce de correspondencia entre el alcalde de León y secretario del PSOE, Francisco Fernández, y la presidenta de la Diputación y del PP leonés, señora Carrasco, para establecer un pacto que saque a la provincia de la crisis y el paro. Antes no se cruzaban ni las miradas. Y, como es habitual en estos casos, la primera víctima puede ser el cartero, dado que las respectivas misivas han sido remitidas a los periódicos locales, sección «señor director, a ver si se entera por la presente». Algo es algo.

La primera carta salió del Ayuntamiento el día 5 y llegó a manos de doña Isabel a primera hora del día siguiente, prueba de que el servicio de este humilde diario a los supcriptores es raudo y por algo el que lo tiene en contrata se llama Expedito. Sus furgonetas, en comparación con las del, por lo demás, venerable Cuerpo de Correos, nunca podrán competir. En el folio ponía más o menos, dos puntos: «Muy señora mía, espero que al recibo de la presente se encuentre usted bien, yo también, gracias a Dios y a Zapatero (...). El motivo de estas letras es para ofrecerle un pacto para ver si entre los dos arreglamos el chiringuito local. ¿Cómo? Usted le enseña las uñas a don Juan Vicente Herrera, el que tiene una Junta en Valladolid, mientras yo le ladro al presidente del Gobierno, que es compañero de camada. Malo será que entre los dos no le regalen un jamón a la provincia, que, entre nosotros, podríamos repartir a medias».

Dicho y hecho y con matasellos del día siguiente doña Isabel -”la doña, a secas, se la conoce en el Palacio dc los Guzmanes-” dio respuesta a vuelta de correo: «Estimado señor alcalde, ya veo que estás a dos velas y empieza a preocuparte la crisis, aunque ya te lo avisamos hace más de un año. Estoy de acuerdo en firmar un pacto, siempre que seamos dos, aunque no a tontas ni a locas, porque con 32.000 parados, que son los que de verdad se merecen salir en la foto de los periódicos, tú y yo no cabemos en el Diario de León. Espero que en el menor tiempo posible te pongas en contacto conmigo para hablar de pormenores y que esta propuesta tuya no caiga en saco roto».

¿Qué pasó después? Pues, oiga, que el alcalde Paco «Raquetas» se fue al estado de Washington, al lado de Canadá y en la otra esquina de donde vive el negro Obama, distrito federal, para firmar no sé qué convenios internacionales con la universidad de Seatle, la cual queda a unos cinco mil kilómetros de la Casa Blanca. Un fallo lo tiene cualquiera cuando en el gabinete de la alcaldía se te transpapela la Guía Michelín. En cuanto a la señora Carrasco, dicen las malas lenguas que, harta de esperar la contestadera de un alcalde de larga distancia, prefirió firmar con uno de Lagun Air.

Así las cosas y el intercambio del timo de la estampita, los más pensamos que o bien podían haberse citado por el móvil o bien en la esquina. Lo demás son ganas de gastar papel de oficio, según el cartero de mi calle, que ya sólo me trae las letras del banco. ¿Porque, vamos a ver, qué trabajo les costaba llamarse respectivamente por teléfono, aunque fuera a cobro revertido? ¿Acaso no vienen en la guía? ¿Cuando se chocan en un canapé, como las isobaras del ciclón y la anticiclona, hablan sólo del cambio climático? No será por lo que ha nevado y llovido este invierno. ¿Son tímidos y necesitan que alguien les presente para hablar de sus cosas, que son las nuestras? Porque dígame usted -”y ésta es la duda que me corroe-” si hasta ahora no hablaban de su mutuo amor por León, qué coños se decían en los últimos dos mil reportajes que han salido aquí con fotos a duo.

Hace tiempo que la política se ha convertido en una cuestión de marketing y lo único que importa es salir en la foto para que el personal votante diga «mira qué majo es fulano» o mengana o los dos. La gente tiende a ser muy olvidadiza y cuando le ponen un caramelo o una promesa electoral en primera plana casi nunca se acuerda de lo que traían los periódicos de ayer. La prueba son los vecinos del Crucero, que desde los tiempos de Morano y Martín Villa hasta la penúltima remontada de Zapatero todavía se creen que les van a quitar el paso a nivel.

¿Otro Pacto por León? Hombre, los más viejos del lugar aún guardamos memoria del primero que se firmó en el Hostal de San Marcos, hará de eso más de quince años, auspiciado por Zapatero, cuando sólo era una joven promesa, y rubricado por todas las fuerzas vivas de la época: partidos, sindicatos, Fele, Diputación, Ayuntamiento, asociaciones de madres políticas y no recuerdo si también el maquinista de la «Mikado» y el cura Anexio, que oficiaba ya entonces en la parroquia de El Crucero.

De todo aquello lo único que queda hoy en pie es el Hostal de San Marcos.

Y menos mal.

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