CORNADA DE LOBO | PEDRO GARCÍA TRAPIELLO
Trapos y galas
NO te asombra la cantidad y variedad de ropajes que -haya o no haya crisis- exhiben de buen grado u obligadas nuestras mujeres públicas?... y no se habla aquí de las señoras putas, sino de las que, por cargo o función, rigen, laboran o comparecen públicamente. Parece que cada día han de salir con modelos distintos... y ¡ay de ellas, si no lo hicieran!... A la princesa de Asturias le ciñen cilicios de burla o censura los cien peñainfieles y los mil bragueteros en el andamio rosa del cotorreo, qué mareo, porque repitió el mismo traje en dos actos oficiales... y porque los que cotorrean hablan como si fueran expertos en protocolos de palacio y noblezas de cuna, catedráticos en trapos y galas... o petronios de la elegancia arbitrada... y aquí es cuando vemos cagar sentencias sulfuradas sobre el asunto a cualquier mediapicha lenguaraz vestido como un mariposo hortera y llamativo y calzado naturalmente con unas deportivas de grana y oro.
El caso es que al final te fijas en la impedimenta de las ministras, presidentas o jerifaltas que son fisgadas por la cámara, no pocas veces con un rastreo obsesivo y obsceno. El insidioso te dice que repares en De la Vega, en la Cospedal, en Aguirre o la cólera de Dios, en Leire, la Alborch o la Soraya en negligé... Lo cierto es que para ellas ha de ser una tortura o lío diario salir del baño y enfrentarse a su armario: ¿y qué coño me pongo hoy?... Puede ser agobio la cosa si ese día hay además entrevista en la tele, inauguración, acto solemne o cena de tiros largos.
Si para cualquier mujer el cuidado de la imagen parece primordial, para la mujer política es obsesiva exigencia laboral y hasta parte del voto. Da lástima el secuestro vestimental al que se obligan y el tiempo que han de dedicar a la cosa, aunque alguna tendrá seguramente un vestidor de siete cuerpos o una mucama con máster en Imagen Política y Moda Correcta.
No menos coquetos y obsesivos con los trapos son los políticos, aunque sin salirse un pelo del uniforme tarugo de traje y corbata. Los trajes de Camps, por ejemplo, salieron a seis mil euros... y esa derechona con mucha pijez blue que se admira y se burla considerando esto bagatela y no corrupción, olvida que amargaron e hicieron dimirtir a la pobre Pilar Miró por encasquetar ella en las cuentas de RTVE precisamente unos trapos y unas bragas.