Las demandas para modificar las pensiones fijadas antes de la recesión económica se multiplican
La crisis reduce los divorcios, pero éstos cada vez son más conflictivos
Un informe confirma un incremento de las rupturas no consensuadas, que se acercan al 40%
Cada vez son más las parejas que llegan ante el juez sin acuerdo entre las partes
madrid
La ruptura del matrimonio tiene un coste emocional y otro económico. El desempleo y el pago de la hipoteca han reducido las demandas de divorcio, pero son cada vez más las parejas que acuden al juez sin acuerdo, y se multiplican las demandas para modificar las pensiones fijadas antes de la crisis.
En los Juzgados se incrementan las ejecuciones por impago de pensiones alimenticias o compensatorias y en los despachos de abogados de familia han aumentado también los trámites de divorciados que han perdido el empleo o complementos salariales, y que piden reducir las manutenciones establecidas por el juez.
Con las estrecheces económicas «se hace más difícil alcanzar acuerdos», constata el abogado Luis Zarraluqui, que preside el mayor despacho especializado en Derecho Familiar. Hay profesionales, asalariados o autónomos, añade, que han visto mermar sus ingresos, pero también sus cónyuges creen ver en la crisis un pretexto para reducir las obligaciones.
Y aumentan los contenciosos. Según la estadística de divorcios, separaciones y nulidades del Consejo General del Poder Judicial, en el 2008 se rompieron 131.060 parejas, frente a las 141.304 del año anterior. El 93% -”121.81-” fueron divorcios, y en 47.980 casos, sin acuerdo.
El organismo judicial, en un informe sobre los efectos de la crisis económica, confirma un descenso en las rupturas, pero un incremento de los divorcios no consensuados -”ya son el 40%-” a partir del segundo trimestre del 2008, «rompiéndose una fuerte tendencia decreciente». Y prevé un aumento de disoluciones en el 2009.
Hay parejas que no se divorcian por el gasto. Optan por una separación de hecho y hacen «acuerdos privados para dejar clara su nueva forma de vida, sin oficializarlo», explica a Efe Trinidad Bernal, doctora en Psicología,