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La hora de la sonrisa de África
El Día del continente, que se celebra hoy, se desmarca del «afropesimismo» y llama al mundo rico al respeto a través de la cooperación y desarrollo sostenibles hacia un territorio que comienza a

madrid
El Día de África llega hoy con una nueva mirada que se desmarca de la «cultura de la pobreza» y el «afropesimismo», que pone el acento en la vitalidad de sus habitantes para enfrentar sus graves problemas y que exige respeto al mundo rico para conseguir una cooperación y desarrollo sostenibles. Como decía el escritor nigeriano Ben Okri en el reciente Foro de las Ciudades 2009 de Fuenlabrada, «ha llegado la hora de que África sonría».
Porque en las últimas décadas, añadía el senegalés Gabriel Baglo, director de la sección continental de la Federación Internacional de Periodistas, «África se está despertando» y su gente «quiere una mejor distribución de la riqueza y una vida mejor». Y aunque es cierto que sus problemas son enormes (allí están los 24 países con índice de desarrollo humano más bajo, mientras la pobreza extrema y la falta de agua potable y saneamiento alcanzan a un tercio largo de sus 900 millones de habitantes), también asoma la esperanza que, como subraya la organización no gubernamental española Manos Unidas, «se apoya en la juventud de su población», casi 400 millones de menos de 18 años.
Imagen distorsionada
Pero lo más importante es la proliferación de iniciativas locales que, con o sin respaldo internacional, se esfuerzan por atacar las causas profundas de la pobreza y por avanzar en la democracia. La propia Manos Unidas recuerda sus 50 años de compromiso con esos «pequeños y grandes logros» en sectores educativos (1.992 proyectos), sociales (1.010, incluidos 17 sobre derechos humanos), sanitarios (833) y agropecuarios (524). Y a todo ello, remacha, se le suma el «surgimiento de grandes figuras del mundo de las artes, las letras, el deporte o la política» que perfilan un retrato más auténtico del continente.
Es lo que persigue Casa África al impulsar la iniciativa «África vive», que partió el día 4 desde su base en Canarias para recorrer culturalmente España (Cáceres, Barcelona, Sevilla, Madrid, Tarifa) y «mejorar la imagen distorsionada que se tienen del continente vecino». Conciertos musicales, talleres culturales, cuentacuentos, ciclos de cine, exposiciones y actividades populares servirán de escaparate de las riquezas africanas y de su mensaje de convivencia. Como recalcó Okri en Fuenlabrada, «tenemos que redescubrir la verdadera África: la de la risa, el júbilo, la improvisación, la originalidad; la de los mitos y leyendas, los cuentacuentos, el juego, la generosidad, la hospitalidad, la compasión; la de la sabiduría, el misticismo, lo divino; la de la paradoja, los proverbios, la sorpresa; la de la magia, la fe, la paciencia, la capacidad para resistir».
Pobres en un continente rico
La keniata Litha Musiyimi-Ogama, directora de Mujer, Género y Desarrollo de la Unión Africana, puso el dedo en la llaga: «África es rica, pero sus habitantes son pobres». Y lo son, advertía, porque los avances en la paridad (63% de parlamentarias y 60% de ministras en Ruanda) no bastan para compensar la histórica marginación femenina (1% de titularidad de las tierras), porque «muchas multinacionales son más poderosas que nuestros países» y porque ni los impuestos ni las privatizaciones benefician a la población. Las responsabilidades son, pues, compartidas, y el italiano Ricardo Petrella, presidente del Contrato Mundial por el Agua, no dudó en identificarlas tanto en los países ricos que «hemos explotado a África para empobrecerla» como en la mayoría de dirigentes del mundo pobre que «luchan contra sus pueblos al evadir 35.000 millones de dólares al año, el doble del interés anual de su deuda externa».