Gente de aquí | Voto sin barreras
Más cercade Europa
Sara Miranda llegó a la urna con su silla y 17 personas ciegas ejercieron el voto braille en la provincia

Sara Miranda, en el momento de votar; esta vez sí pudo acercarse a la mesa donde estaba la urna.
Para Sara Miranda una cita electoral nunca es anodina, por más que Europa sea vea lejana. Ayer salió de casa con su silla automática y una bolsa en la mano en la que llevaba preparada su ficha censal y el voto. Hizo el recorrido entre su casa, en el centro de León, y el colegio electoral instalado en la sede de Cruz Roja en la calle el Cid sin obstáculos.
Entró con su silla en el vestíbulo de las antiguas escuelas y, tras identificarse con su documento de identidad, Sara Miranda «vota», dijo la presidenta de la mesa. «Y sin problemas», respondió ella mientras salía del edificio. Después de varias convocatorias electorales enojada por los obstáculos que se encontraba para ejercer el derecho al voto, ayer se sintió «más europea, porque de allí vienen las leyes que nos garantizan la accesibilidad y deberían cumplirse siempre», alega.
La normalidad fue lo extraordinario. Porque Sara Miranda, a sus 63 años, está más acostumbrada a pelear por la supresión de barreras que a disfrutar de una movilidad adaptada a su silla de ruedas.
«El año pasado fue un auténtico bochorno que me tuvieran que bajar la urna para votar en el colegio electoral de La Torre, así que esta vez estoy encantada», explicó. También se acuerda del miedo que pasó en otra ocasión, cuando el personal de Protección Civil tuvo que subirla en volandas con la silla para votar: «Eso no era normal», alega. Desearía que la «normalidad sin barreras y sin problemas» de ayer sea pronto una realidad en el comercio y todos los lugares públicos. Y que en el cine, una de sus pasiones, «no me pongan en primera fila».