cantabria
Ultimo adiós al sacerdote asesinado
Cientos de personas despidieron ayer al sacerdote Mariano Arroyo Merino, asesinado en Cuba, en su localidad natal, Cabezón de la Sal, donde el obispo de Santander, Vicente Jiménez, ha oficiado su funeral junto al «buen amigo» del fallecido, el sacerdote Isidro Hoyos. La misa ha estado marcada por la emoción y por la presencia de Hoyos, quien, ha seguido acompañando al féretro hasta la iglesia, donde ha sido despedido. | efe