Cosas de aquí | Los «aperios» de toda la vida
Picando el gadaño, dándole a la foceta
La Biblioteca Leonesa de Tradiciones culmina mañana con el número 50 de la serie, «Aperos de labranza»
No sólo fueron pura cotidianeidad, la herramienta del día a día, compañeros de sudor y sabiduría destilada en cada golpe y en cada brazao , sino que también hilaban al paisano con su pasado, con la revolución que un día cambió de forma radical la vida del hombre y lo hizo independiente de la caza, pero súbdito de la tierra.
Son los útiles agrícolas y ganaderos, destacado aspecto de nuestro paisaje cultural que protagoniza el último libro de la gran Biblioteca Leonesa de Escritores, Aperos de labranza , obra del etnógrafo Joaquín Alonso que hace el número 50 de esta monumental y única recopilación de la cultura popular leonesa y que se ofrece mañana sábado al precio de 1,90 euros.
He aquí todo el extenso catálogo del instrumental leonés, palabras en las que por cierto se han refugiado algunos de los usos lingüísticos más guapamente leoneses: la guadaña o gadaño , la hoz, fouz o foceta , el hacha ( hachu , macháu ), los arados romanos o de vertedera, el manal , la azada o fuzoria o fesoria , las horcas, forcas y rastros... y así hasta la llegada de una maquinaria que los arrumbó a todos y los condenó a ser piezas de museo, objetos decorativos o carne de semana cultural.