Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Los resultados más relevantes del estudio en relación a las variables emocionales, conductuales y el nivel de ansiedad de los alumnos, demuestran que los alumnos con dificultades de aprendizaje (DA) y alumnos con TDAH, presentan dificultades en relación a sus habilidades emocionales (control emocional, habilidades socio-emocionales, conversacionales, cooperación y ayuda durante el trabajo). En relación a la dimensión social de ansiedad producida por contactos interpersonales, muestran mayores problemáticas, causándoles alta ansiedad situaciones de interacción social ordinarias tales como alabar a un amigo, disculparse, pedir ayuda cuando tienen miedo o pedir a alguien que está hablando demasiado que deje de hacerlo. Sin embargo, no les causa ninguna dificultad reconocer su carencia de conocimientos ante un determinado tema. En relación a la capacidad de actuación, los alumnos sin/con dificultades de aprendizaje pedirían un favor, protestarían ante una injusticia o admitirían su ignorancia sobre algún tema en caso de que se encontrasen en esa situación, lo cual demuestra unas habilidades, en la dimensión actuación, adecuadas. En relación a la tipología de los alumnos y su rendimiento en comunicación oral y escrita (lengua), los alumnos sin dificultades de aprendizaje obtienen mejores resultados en comunicación oral y escrita (lengua).

Entre las conclusiones más relevantes del estudio, podemos resaltar que la ansiedad se relaciona directamente con la probabilidad de actuación. Los alumnos muestran el mismo grado de ansiedad que el de probabilidad de actuación; es decir, si la ansiedad del niño es alta su probabilidad de actuación también. En segundo lugar, se puede concluir que los alumnos que defienden más sus propios derechos tienen mayores habilidades socioemocionales, conversacionales, de vida y bienestar subjetivo y cooperan y ayudan en el trabajo más que el resto de alumnos.

Todo ello justifica la importancia de una formación socio-emocional en el alumno y el docente de forma preventiva, para evitar así posibles dificultades a nivel emocional, personal y social. Las implicaciones para la evaluación e intervención de todos los alumnos, de todas las edades, en habilidades sociales, son evidentes. Puesto que las habilidades sociales no se entrenan directamente o de forma explícita en las escuelas y conociendo la importancia para la adaptación y éxito social de las personas, hemos de reflexionar sobre la necesidad de valorar mucho más este aspecto como objetivo curricular, puesto que se trata de competencias básicas, que, curiosamente, están disminuidas en las personas con dificultades para aprender, lo que añade a estas dificultades académicas, las adaptativas. La necesidad de implementar programas de mejora de las habilidades y competencias sociales de los alumnos en todos los niveles educativos y de las diferentes tipologías, parece ineludible y ha de entrar en la agenda preferente de las preocupaciones de los implicados en las tareas educativas.

Cargando contenidos...