Gente de aquí | Alma inquieta
Cantalapiedra regresa al arte
Después de una existencia llena de vivencias y tras un paréntesis enla política municipal, el ex concejal se entretiene ahora como escultor

Uno de los últimos trabajos del polifacético Cantalapiedra, superpuesto en un recuadro.
Sorpresas te da la vida. Y con Jesús María Cantalapiedra las sorpresas no cesan. Era difícil pensar que un hombre con alma de artista, un ser libre que se vio obligado a dejar sus pestañas sobre los farragosos libros de cuentas de un banco, acabara dedicándose a la política. Pero así fue, para mayor brillantez de los eventos festivos de de la capital leonesa y la captación del turismo, que buena falta hace siempre. Y menos podíamos imaginar que, después de una carrera burocrática y una parada en los intrincados pasillos del Ayuntamiento capitalino, Cantalapiedra decidiera volver a lo suyo, al arte, aunque en una faceta en la que nunca había profundizado: la escultura.
En el sótano de su casa, Cantalapiedra dedica muchas horas cada día a ese difícil arte de componer en tres dimensiones. «Yo, a estos y trabajos míos los llamo volumetrías, no creo que tengan aún la categoría de esculturas. Siempre tuve inquietudes artísticas, como espectador y como ejecutor . En los años ochenta y noventa, hasta que entré en la política, hice varias exposiciones de dibujo academicista, collage y pintura con espátula. También practiqué la fotografía».
Después de doce años de intensa dedicación a las tareas concejiles, el artista que Cantalapiedra llevaba dentro ha vuelto a emerger. «No sé qué extraña inclinación me hizo comenzar a jugar con el espacio en tres dimensiones. Mis primeros pasos los di después de desarmar un ordenador y una máquina de escribir, artilugio de tripas maravillosas, por cierto. Las innumerables piezas de estos dos elementos de la modernidad, me sirvieron para crear dos obras, la primera incluso con movimiento. Después vendrían mis primeros trabajos en madera, realizados siempre con los instrumentos tradicionales, sin ninguna herramienta eléctrica. Es un trabajo arduo y artesanal que me sirve de diversión. Desde luego es un entretenimiento mucho más grato que la política».
Lo importante para Cantalapiedra no son sus obras en sí mismas, sino que le sirvan para comunicarse, para que sus amigos sepan que vive y que puede manifestarse a través de sus esculturas (perdón, volumetrías). Cantalapiedra tiene una vasta cultura artística, y esto se muestra en sus y trabajos que tienen claras citas a genios como Chillida. «Yo tuve la suerte de conocerlo personalmente, cuando trabajé en Madrid en la Feria Internacional de Artes Aplicadas, su obra me encanta, por eso no es extraño que de alguna manera se refleje en mis modestos trabajos».
Las esculturas de Cantalapiedra son en su mayor parte geométricas: «Son composiciones que algunos llaman estructuralistas, que lo serán, pero sin duda hay otras en las que la línea cambia y tienen diversos enfoques. Cuando algo es abstracto tampoco hay que preguntar ¿qué significa esto? Aunque para mí cada una tiene su propio significado».