Cornada de lobo | pedro trapiello
Nómbrate
Búscate un nombre rimbombante para tu próxima reencarnación... ¿cual te gustaría?... puedes incluso cambiar el que tienes; la ley lo permite... porque del nombre de cada cual estamos generalmente contentos a medias... o directamente enfurecidos los que se bautizaron Sóstenes o Eduarda, por no decir Sisinio o Procopia.
Ya puestos, elige a gusto, no te conformes con un Pelayo o María Antonieta... échale vuelo, escoge grandiosidad... Amenotep, por ejemplo, tiene su grandiosidad faraónica, pero jeroglífica; Nabucodonosor la tiene hecha un lío; Gengis Khan la tiene dura; Atahualpa la tiene indígena...
Particularmente, creo que el nombre con más rotundidad para que te llamen o lo estampes en un decreto de fundación de la ciudad de Roma es el de Numa Pompilio. Este sí. Te preguntan quién eres, les dice con voz firme ¡Numa Pompilio! y se cagan. No hace falta que pongas apellidos; subrayando sólo el Numa Pompilio será suficiente, le sobra autoridad a cada sílaba. Y no cabe mayor personalidad en una firma. Tanta, que hoy no hay nadie que se llame así en un planeta de seis mil millones de nombres. Ese Numa Pompilio está vacante. Me lo pido; quizá me valga de disfraz para las noches de Halloween que serán, no tardando, fiesta de decreto y subvención en todos los untamientos .
Pero si me reencarnan, me gustaría llamarme a temporadas Cairo René. Es un nombre que suena total, doble, misterioso, mestizo, novelesco, exótico y a la vez familiar o cercano. Ese Cairo inspira astucia mora, pero el René la hace fiable o simpática. Casan bien estos dos y suenan a película en blanco y negro rodada en Casablanca o a las aventuras de Corto Maltés.
Creo que hoy tampoco habrá nadie en este mundo que se llame Cairo René. Sin embargo, conocí a uno que se llamaba exactamente así: estudió conmigo filosofías tomistas, era nicaragüense, de Rivas, hijo de farmacéuticos. Ahora no se llama así. Renunció canónicamente a este nombre, lo despreció (también me lo pido para otro jálogüin). Cuando tomó hábito de dominico se acogió a la potestad de elegir nuevo nombre al «entrar en religión»... ¿y cual eligió?... José María... ¡Pepe!... hay que joése pa no caése.