Diario de León

Gente de aquí | Pasión desmedida

Dos días de vino y rosas con Carmelo Gómez

El leonés repite hoy en el Auditorio, con Silvia Abascal, la historia de amor trágico que ideara J. P. Miller

El Auditorio ha colgado el cartel de «no hay entradas» en los dos días de puesta en esce

El Auditorio ha colgado el cartel de «no hay entradas» en los dos días de puesta en esce

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e. gancedo | león
León

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«Sólo me queda la duda de si cada palabra está en su emoción justa» manifiesta Carmelo Gómez a través de su muy activo blog personal. Y resulta claro que esa es la principal preocupación del actor leonés en lo que respecta a su último trabajo, Días de vino y rosas , que ayer subió al escenario del Auditorio Ciudad de León y que hoy repetirá éxito en el mismo lugar, a la vista de lo intenso, de lo potente y de lo apabullante de la labor escénica que ha desplegado junto a Silvia Abascal en esta adaptación de la obra de J. P. Miller que popularizara Blake Edwards en 1962 con aquella inolvidable película protagonizada por Jack Lemmon y Lee Remick.

En su tierra natal, el intérprete nacido en Sahagún habrá actuado ante más de 1.300 leoneses, ya que ambas citas colgaron hace tiempo el cartel de no hay entradas. Aplausos, escalofríos, emoción, y hasta alguna lágrima hicieron anoche su aparición ante la visión de este desgarrado descenso a los infiernos que ha cosechado ovaciones por todos los teatros que ha visitado.

Tamzin Townsend, la particular «reina midas» del teatro español (esta directora inglesa ha dirigido obras tan taquilleras y aplaudidas como El método Grönholm o Un dios salvaje ), ha recordado que desde que hace ya casi veinte años viera la película Días de vino y rosas , quedó fascinada por esta historia de amor «hermosa, intensa y destructiva». El argumento, explicó en su día, «habla sobre lo que pasa cuando dos personas se quieren con locura pero tienen una debilidad que son incapaces de superar», y comentó que en los cuentos de hadas el príncipe y la princesa pueden con todo, aunque en Días de vino y rosas se habla «de la vida real». «En la vida real nuestras mejores intenciones, a veces, fracasan y destrozamos lo que más queremos. Es una obra maestra que habla del amor y del dolor de la pérdida», dijo.

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