Cornada de lobo | pedro trapiello
Sólo procesión
Algún sabio resabiado de los que no tienen en la placa de la puerta su nombre, sino el ruego rotulado «calma», debió acuñar esta sensata conclusión: «La fuerza de los días se levanta con el sol, nunca madruga». Este dicho se oía en la ribera del Esla tiempo ha. Es incontestable. El madrugón es cosa anti natura. Y aunque se diga que Dios ayuda a los madrugadores, no es menos cierto que «no por mucho atempranar amanece más madruga», que decimos los atropellados.
El gallo mandó en los días del pueblo y sus afanes. Antes de que trinara el pollastrón ya estaban algunos disponiendo, aparejando o arreando. Y el tercer kikirikí echaba al resto de la cama. Ahora en los pueblos el único que cacarea es el furgoneto del panadero y, una hora después, el claxon del ambulante en pescados o retales. Hasta entonces, las calles no tienen alma (y después, siendo invierno, tampoco). Ya no hay que madrugar en estos campos. Levantarse a las cuatro para llegar con el carro a las tierras centenales es un recuerdo fósil. Ya no hay necesidad. El ganado (o lo que quede) sigue esclavizando, pero ahora está resuelta la mitad con un ordenata y dos rumanos. Los pueblos, en fin, menguan quedándose huérfanos de niños y chimeneas con penacho. ¿A qué madrugar?...
«Antes, en los pueblos, todos eran a la vez labradores y ganaderos, pero alguien les dijo que podrían ser labraderos y ganadores por separado y así se explica el lío, el apercolle que les ahoga y la deserción del arado»... Lo dice un sindicalista agrario que tiene el culo pelado de ir a tractoradas... «el campo es hoy otra cosa»... «nos tienen por las pelotas los comunitarios, los insolidarios y el ministerio»... «¿no ves que nos están robando, cágondiosla, y además nos burean y ordeñan más?»...
Le dije que las guerras y las crisis las pagan siempre los de abajo (con sangre, tasas, levas o requisas); no hay más. Y le planteé mi duda de si será necesaria una rebelión en toda regla o bastará con estas protestas de ahora que se quedan en bendita procesión de tractores en rogativa hasta el santuario de la Junta o Cibeles donde les hacen comulgar con ruedas de molino.
Y le provoqué: ¿no será que tenemos miedo a tener que madrugar de nuevo levantándose antes que la crisis?...