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La narrativa de María de Zayas

María de Zayas y Sotomayor fue la primera novelista española y una de las más importantes precursoras del feminismo. Figura de la narrativa española del Siglo de Oro, su vida sigue rodeada de misterio

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Uno de los más ilustres epígonos de Cervantes en el género novelesco es doña María de Zayas y Sotomayor, la primera novelista española y una de las más importantes mujeres precursoras del feminismo moderno. Esta emblemática figura de la narrativa española del Siglo de Oro, cuya vida sigue rodeada de misterio, ha dejado a su posteridad una bibliografía [ Novelas amorosas y ejemplares (1637) y Desengaños amorosos (1647)] que genera y aviva una ardua polémica en el mundo de la crítica literaria. Frente a esta controversia, creemos que hoy es necesario que la investigación versada en la novela corta de aquel famoso siglo emprenda una revisión general de la obra zayesca para replantear con más ecuanimidad algunos asuntos de su narrativa y enfocarlos desde la perspectiva de la teoría literaria de la época. La investigación que ha realizado el autor de este artículo bajo la dirección del doctor Juan Matas Caballero, titulada La narrativa de María de Zayas y Sotomayor , entra en esta dinámica de revisitar las ficciones de esta escritora madrileña a fin de arrojarles más luz.

Su realismo literario contundentemente defendido por buena parte de la crítica, lejos de ser una invención zayesca, no pasa de ser una exigencia de la teoría literaria de la época. Todo dimana del principio novelesco de la verosimilitud ya manejado, anteriormente por Cervantes, principal teórico de la novela en España, Lope de Vega en sus Novelas a Marcia Leonarda , etc. En este mismo aluvión de tópicos canonizados por la novelista involucramos su propensión a evadirse en el universo fantástico de las brujas, los demonios y los milagros virginales, su gusto literario de bifurcar hacia el terreno de lo escabroso, del horror y de la fatalidad, que llevaron a ciertos estudiosos a hablar del Romanticismo zayesco, un concepto cuya aplicación a la literatura de aquella época resulta anacrónica si se entiende en su acepción decimonónica, es decir, moderna. En las dos colecciones de novelas de María de Zayas laten episodios que implican un paralelismo nada nimio con las narraciones que, siglos más tarde, configurarán la corriente romántica.

En el intento, por parte de algunas plumas autorizadas, de remontar las fuentes literarias de María de Zayas, se ha barruntado muchísimo sobre los que debían de ser sus inspiradores. En nuestro trabajo hemos demostrado que algunas coincidencias de las novelas zayescas con las de sus predecesores, destacadas por la crítica, respondían al principio de la imitatio , uno de los importantes resortes en los que se apoyó la teoría literaria vigente. En este aspecto también se ve que la novelista no escribía fuera de los cánones preestablecidos por sus antecesores.

Carácter rebelde. Donde radica el carácter rebelde de la narrativa de María de Zayas es, sobre todo, en su planteamiento de los temas del honor y del amor que son los dos carriles sobre los cuales rueda la novela cortesana. Zayas es partidaria del código del honor en su postura típicamente calderoniana, es decir que en ella la recuperación del honor perdido pasa por la sangre del ofensor. Sin embargo, a veces, la novelista se muestra disidente en el enfoque de este tema cuando por ejemplo hace que una protagonista que ha perdido su honor se case con un hombre que ya sabe su situación. El excesivo feminismo zayesco la lleva no sólo a dar carta de posibilidad a que la mujer misma se vengue con sus propias manos del hombre que le empaña su honor, sino que también hace que la mujer que pierde su honor por culpa del hombre tenga otra posibilidad de integrarse de nuevo en la sociedad.

El amor vuelve a ser el eje en torno al cual se han tramado las novelas de María de Zayas. Tratado tradicionalmente según un paradigma establecido por las convenciones del género, el amor enriquece su contenido en la autora de los Desengaños amorosos con un erotismo más escueto; cobra más sentido y mayor fuerza en la organización narrativa y el análisis de la conciencia y conducta de los personajes. Además de la abierta sensualidad de sus protagonistas que ha hecho que algunos críticos le cuelguen el sambenito de escritora impúdica, Zayas sorprende por su hostilidad a la unión matrimonial.

La dimensión espiritual de su narrativa es también de mayor monta y se configura con la permanente dualidad entre la magia negra y la Divinidad Suprema. No obstante, la firme fe católica de María de Zayas hace que siempre, al cabo de la lid, la Virgen María salga vencedora; incluso su novela La perseguida triunfante , ofrece una verdadera moral cristiana cuando la autora pone en boca del mago Doctor la rabiosa confesión de su impotencia ante la Madre de Dios.

En cuanto a la técnica narrativa, descuella la estructura en forma de cajas chinas con un marco de tipo boccacciano donde se engarzan las veinte novelas que componen sus dos compilaciones. Sin embargo, en María de Zayas la relación entre el marco y las novelas injertadas cobra mayor relevancia. En efecto, la escritora ha logrado hacer de Lisis, la heroína del marco común a ambas Partes, el cordón umbilical que une la historia general y las historias secundarias.

Su vocabulario muy sencillo, a veces coloquial, y la falta de imágenes herméticas, que vienen, tal vez, de la influencia de Lope de Vega, muestran que Zayas escribía en función del nivel de instrucción de su público destinatario, esencialmente compuesto de mujeres privadas por los hombres del derecho a la educación. Así, como su intención es desengañar, ha querido hacer sus ficciones accesibles para los lectores. En esta misma perspectiva hemos entendido el uso de artificios narrativos como la analepsis, la prolepsis y las transiciones.

En suma, doña María de Zayas es, sin duda, la mejor novelista del siglo XVII, sólo por debajo del insuperable Cervantes.

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