«No tienes que ser Einstein»: el mensaje de la astronauta leonesa Sara García que desmonta el miedo a las ciencias desde la raíz

La astronauta leonesa Sara García reivindica en Instagram que el error no es fracaso y anima a las niñas a no renunciar a las ciencias

Sara García, candidata española a astronauta de la Agencia Espacial Europea, durante la presentación de «El Mago Pop», el show de Antonio Díaz que ha superado los tres millones de espectadoresGetty Images

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«Si te gusta algo, persíguelo». Es una declaración de principios. Y cuando la pronuncia Sara García, la primera mujer española seleccionada como candidata a astronauta de la Agencia Espacial Europea, adquiere un peso específico distinto. Esta semana, la leonesa ha compartido en Instagram un vídeo que condensa una de las reflexiones más necesarias (y urgentes) sobre vocaciones científicas y autoestima femenina.

En el clip, grabado durante su participación en el Congreso STEAM y con audio de una entrevista en Aragón Radio, García lanza un mensaje claro: no hay que ser Einstein para dedicarse a las ciencias. Basta con ser curiosa y constante. Lo que parece obvio sigue siendo revolucionario en 2026.

Sara García y la profecía autocumplida que aleja a las niñas de las ciencias

Confundir cometer un error con fracasar acaba generando una profecía autocumplida. En cuanto se planta la semilla del «no valgo para las ciencias», cualquier tropiezo se convierte en prueba irrefutable de que ese camino no es para ti. Y ahí comienza la renuncia silenciosa.

Sara señala algo que ocurre cada día en aulas de toda España: niñas que sí quieren estudiar ingeniería, física o biotecnología, pero que absorben estereotipos, roles asumidos y sesgos culturales hasta convencerse de que ese territorio no les pertenece. No porque no puedan, sino porque creen que no pueden.

Cuando un niño suspende matemáticas, suele interpretarlo como un bache puntual. Cuando una niña lo hace, con demasiada frecuencia lo interioriza como una evidencia estructural.

«Lo que me preocupa son las niñas que sí quieren dedicarse a estas titulaciones, pero creen que no pueden», dice.

García desmonta además uno de los mitos más dañinos: el del genio solitario. «No tienes que ser Einstein para dedicarte a las ciencias, ni muchísimo menos».

Lo que propone la astronauta leonesa es que fallar en un examen no es fracasar; es parte del proceso. La diferencia entre abandonar y continuar no suele estar en el talento, sino en la interpretación del tropiezo. ¿Cuántas vocaciones se pierden no por falta de capacidad, sino por miedo a equivocarse?

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La respuesta, como ella misma sugiere, empieza por dejar de confundir un suspenso con un destino. Porque es cuestión de no rendirse antes de tiempo.