Teresa Perales, 50 años, habla de su retirada tras hacer historia: «Tengo fecha de caducidad, solo que no sé cuál es»
Teresa Perales acaba de alcanzar las 100 medallas internacionales tras proclamarse campeona de Europa en Kocaeli y, a sus 50 años, mantiene Los Ángeles 2028 en el horizonte mientras rechaza ponerse una fecha concreta para abandonar la natación

La atleta paralímpica Teresa Perales recibe la medalla de plata de la prueba de 200 metros libre en los Juegos Paralímpicos Río 2016.
Teresa Perales acaba de convertir una frase sobre su propia «fecha de caducidad» en la mejor explicación de una carrera que parece empeñada en prolongarse. A sus 50 años, la nadadora paralímpica reconoce que llegará el momento de abandonar la alta competición, aunque prefiere que sean su cuerpo y sus ganas quienes decidan cuándo. «Por supuesto que tengo fecha de caducidad, solo que no la sé aún», aseguró en una entrevista publicada por El HuffPost el 12 de septiembre.
La declaración llegó en un momento extraordinario. Cuando concedió la entrevista estaba disputando el Europeo de natación paralímpica de Kocaeli, en Turquía, y acumulaba 99 medallas internacionales. Horas después consiguió la que faltaba: se proclamó campeona de Europa en los 50 metros espalda S2 con un tiempo de 1:09.26 y alcanzó las 100 medallas en su trayectoria. Además, cerró el campeonato con cinco podios en cinco pruebas.
Teresa Perales alcanza las 100 medallas a los 50 años
La cifra explica por qué hablar de retirada con Teresa Perales resulta complicado. Lleva 26 años compitiendo en la élite y su palmarés incluye 28 medallas paralímpicas, además de los metales conseguidos en Mundiales, Europeos y otras competiciones internacionales. En París 2024 igualó las 28 preseas olímpicas de Michael Phelps, un hito que ESdiario recogió entonces al definirla como una de las grandes leyendas del deporte español.
Su actuación en Turquía vuelve a demostrar que la edad todavía resulta un dato secundario cuando se observa el cronómetro. En Kocaeli llegó a la última prueba con cuatro medallas y consiguió cerrar el Europeo con el oro que elevó su cuenta hasta las 100.
El dato cobra todavía más valor por todo lo sucedido durante los últimos años. Una lesión provocó la pérdida de movilidad en uno de sus brazos y llevó a su reclasificación deportiva como S2. Perales tuvo que afrontar un proceso que ella misma describe como volver a aprender a nadar. En el Mundial de Manchester de 2023 vivió además la única gran competición de esta nueva etapa de la que regresó sin medalla.
Teresa Perales tiene una «fecha de caducidad», pero todavía evita ponerle un día
A los 50 años, Teresa Perales sabe que la pregunta sobre la retirada aparecerá cada vez con mayor frecuencia. Su respuesta pasa por escuchar su cuerpo antes que el calendario.
La expresión utilizada en su entrevista con El HuffPost resulta especialmente significativa porque la retirada lleva años apareciendo en sus conversaciones públicas. En 2013 llegó a señalar Río 2016 como posible «fecha de caducidad» para su carrera deportiva. Trece años después continúa compitiendo y ganando.
Su visión ha evolucionado con el tiempo. En una conversación posterior con BBVA Aprendemos Juntos explicó que sería el cuerpo quien le indicaría cuándo había llegado el momento, junto con sus propias ganas y la aparición de otras prioridades en su vida. Mientras siga disfrutando de la piscina, la retirada permanece abierta.
El presente refuerza esa decisión. Perales sigue dentro del Plan ADOP en 2026, ha mantenido resultados competitivos durante la temporada y contempla los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028 como un objetivo real. La propia deportista incluso mira hacia Brisbane 2032 cuando habla de las posibilidades de prolongar su carrera.
Teresa Perales mira hacia Los Ángeles 2028 después de superar otra lesión
El gran cambio de los últimos años para Teresa Perales llegó con el deterioro de la movilidad de su brazo izquierdo. La nadadora tuvo que modificar su forma de competir y adaptarse a una realidad física distinta después de décadas dentro de la piscina.
Ese proceso explica parte del valor de sus resultados actuales. Su regreso a los grandes podios ha llegado después de una etapa en la que tuvo que aprender a desenvolverse en el agua con unas capacidades diferentes. El Europeo de Kocaeli representa ahora la confirmación deportiva de esa adaptación: cinco pruebas, cinco medallas y un oro como cierre.
La deportista también ha hablado de esa relación con la fragilidad fuera de la piscina. Durante el encuentro celebrado con el papa León XIV en Madrid el pasado junio dejó otra reflexión: «Aceptar nuestra fragilidad y nuestros momentos difíciles no nos hace débiles, nos hace humanos».
Teresa Perales prepara también su vida después de la natación
Existe otro matiz interesante detrás de su frase sobre la «fecha de caducidad». Teresa Perales lleva años preparando su futuro fuera de la competición.
En la entrevista con El HuffPost explica que se ha preocupado por sus cotizaciones e ingresos para construir una estabilidad económica más allá del deporte. También desarrolla conferencias, proyectos vinculados a su fundación y otras actividades que permiten entender por qué habla del futuro con tranquilidad.
Su identidad, además, va mucho más allá del medallero. Cuando le preguntan cómo la percibe su entorno, responde con una definición mucho más sencilla: «Yo soy Teresa». En su vida familiar reivindica especialmente su papel como madre de Mariano y explica que siempre quiso ser «la madre de» antes que convertir a su hijo en «el hijo de» una campeona.
Teresa Perales responde a la retirada con resultados
La historia adquiere ahora una ironía difícil de pasar por alto. Teresa Perales habló de su «fecha de caducidad» cuando todavía le faltaba una medalla para alcanzar las 100. Poco después se lanzó a la piscina y consiguió precisamente esa medalla con un oro europeo.
A sus 50 años, la aragonesa sigue encontrando argumentos deportivos para aplazar la respuesta definitiva. Los Ángeles 2028 aparece en el horizonte, su rendimiento continúa llevándola al podio y la competición sigue proporcionándole una motivación que lleva más de un cuarto de siglo acompañándola.
Perales resume su presente con una frase mucho más reveladora que cualquier fecha de retirada: «Queda Teresa Perales para rato».
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