Camilo, 32 años, revela lo que aprendió antes de triunfar: «Tengo el gran privilegio de que ya fracasé»
Camilo reflexiona sobre el fracaso, el miedo y la libertad creativa mientras presenta Para Cuando Sean Mayores, el disco inspirado por sus hijas Índigo y Amaranto que terminó obligándole a mirar hacia su propia infancia
Camilo, de 32 años, atraviesa una nueva etapa creativa en la que reivindica el fracaso como una experiencia que le ha permitido afrontar su carrera con menos miedo.
Camilo habla del fracaso desde una posición que podría parecer contradictoria. A sus 32 años disfruta de una carrera internacional, millones de seguidores y una vida familiar junto a Evaluna Montaner y sus hijas, Índigo y Amaranto. Sin embargo, cuando mira atrás encuentra precisamente en sus peores momentos una de las ventajas que conserva frente a otros artistas: ya sabe qué se siente cuando las cosas salen mal. «Tengo el gran privilegio de que ya fracasé», ha confesado. Y su conclusión resulta todavía más reveladora: «¿A qué le vas a tener miedo?».
La reflexión aparece en una entrevista concedida a Revista Bando y publicada por El Plural el 11 de septiembre, apenas unos días después del lanzamiento de Para Cuando Sean Mayores, su quinto álbum de estudio. El colombiano explica que fue una conversación con su mánager la que le permitió observar su pasado desde esta perspectiva. Haber conocido el fracaso antes de alcanzar su actual posición ha cambiado su manera de enfrentarse al riesgo.
Camilo considera un «privilegio» haber fracasado antes de alcanzar el éxito
La frase de Camilo adquiere sentido cuando explica qué significa para él haber pasado por esa experiencia. Frente a un artista que alcanza un éxito enorme desde el anonimato y después vive aterrorizado ante la posibilidad de perderlo, él siente que ya conoce el otro lado.
«Cuando has pasado por eso, la posibilidad de un segundo fracaso es mucho menos atemorizante», explica en la entrevista. Camilo recuerda etapas en las que llegó a pensar que se encontraba «en lo más bajo». Esa experiencia terminó convirtiéndose, con los años, en una inesperada forma de libertad.
Su razonamiento cambia incluso el significado habitual del fracaso. Perder después de haber perdido asusta menos. Y haber comprobado que una carrera puede reconstruirse permite tomar decisiones artísticas con menor dependencia del resultado inmediato.
Esa idea resulta especialmente importante ahora. Camilo acaba de publicar un álbum bastante alejado de la obsesión por fabricar canciones destinadas a encajar en las tendencias del momento.
Camilo empezó su carrera a los 13 años y siente que perdió parte de su infancia
El origen de esa relación de Camilo con el éxito y el fracaso aparece mucho antes de sus grandes canciones. El cantante cuenta que comenzó su carrera con apenas 13 años y que desde muy joven tuvo que trabajar, pagar facturas y asumir responsabilidades propias de un adulto.
La consecuencia la ha descubierto años después. «Ser padre me ha hecho darme cuenta de que me faltó un trozo de infancia», reconoce en la misma conversación. La paternidad le ha permitido regresar a una etapa que siente que quedó incompleta y observarla desde otra perspectiva.
Sus hijas tienen mucho que ver con ese proceso. Camilo admite que Índigo y Amaranto crecerán en unas circunstancias muy diferentes a las suyas. Él recuerda capítulos de escasez que preferiría evitarles, aunque también reconoce que aquellas dificultades le enseñaron algunas de las lecciones que más valora ahora.
Esa preocupación ha llegado incluso a la educación de las pequeñas. Camilo y Evaluna procuran evitar que la abundancia material se convierta en la respuesta automática a todos sus deseos. Su objetivo pasa por transmitirles el valor de las cosas desde un escenario distinto al que él conoció durante su infancia.
Camilo convierte a Índigo y Amaranto en el origen de Para Cuando Sean Mayores
Toda esa revisión personal atraviesa el nuevo trabajo de Camilo. Para Cuando Sean Mayores nació como un álbum dirigido a Índigo y Amaranto, una especie de caja de herramientas emocional para que pudieran recurrir a ella cuando crecieran.
Durante el proceso ocurrió algo que cambió el proyecto. El artista descubrió que muchas de las enseñanzas que quería dejar a sus hijas eran ideas que ellas parecían poseer de forma natural y que él, en cambio, había olvidado al convertirse en adulto.
«Empecé a escribir un álbum para ellas. Para mis hijas. Y mientras lo hacía, descubrí que quien más lo necesita soy yo», explicó Camilo al presentar el trabajo, según recogió EFE.
Sony Music confirma que el disco, publicado el 9 de septiembre, reúne 13 canciones y constituye el quinto álbum de estudio del colombiano. Evaluna participa en La Medalla, mientras las voces de Índigo y Amaranto aparecen integradas en algunos temas.
Camilo ha descubierto que fracasar puede darle libertad para crear
El punto más interesante de la reflexión de Camilo aparece cuando conecta aquel fracaso con su manera actual de hacer música. Su nuevo disco, asegura, ya ha cumplido su objetivo incluso antes de conocer cuál será su recorrido comercial.
El miedo pierde fuerza cuando el éxito deja de ser la única medida posible. Camilo siente que haber conocido una etapa profesional mucho más complicada le permite concentrarse ahora en aquello que considera valioso.
La misma idea aparece en una conversación reciente con BBVA Aprendemos Juntos, donde planteó los dos riesgos que afronta un creador: hacer aquello que siente y exponerse al fracaso o renunciar a hacerlo por miedo. Para Camilo, la segunda opción puede tener un coste mayor porque rompe la conexión con la propia creatividad.
Su nuevo álbum funciona como ejemplo. En lugar de perseguir únicamente la fórmula de sus mayores éxitos, ha construido un trabajo sobre la infancia, la paternidad, el paso del tiempo y las cosas que los adultos olvidan mientras crecen. El Árbol, su primer sencillo, parte precisamente de una pregunta sobre cuánto cambiaría nuestra forma de vivir algo si supiéramos que estamos experimentándolo por última vez.
Camilo llega a esta nueva etapa con una idea clara sobre el miedo
El momento profesional de Camilo hace todavía más llamativa su confesión. Para Cuando Sean Mayores acaba de publicarse, una nueva gira comenzará en octubre y el cantante ya figura entre los artistas confirmados para LOS40 Music Awards Santander 2026, previstos para el 20 de noviembre en Barcelona.
Sin embargo, su reflexión se aleja de las cifras y de la necesidad de proteger lo conseguido. Precisamente haber estado antes en el otro extremo le permite contemplar una posible caída desde otro lugar.
El fracaso deja entonces de funcionar únicamente como una derrota y se convierte en experiencia. Camilo sabe que una canción puede funcionar o pasar desapercibida, que un proyecto puede conectar o quedar lejos de las expectativas y que el éxito nunca ofrece garantías permanentes.
Su ventaja, según él mismo la describe, consiste en haber aprendido esa lección antes. Por eso una frase aparentemente contradictoria termina resumiendo buena parte de su relación actual con la música: «Tengo el gran privilegio de que ya fracasé». Después de conocer esa sensación y reconstruir su carrera, la pregunta que se hace resulta mucho más sencilla: «¿A qué le vas a tener miedo?».
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