Los perros que curan no pueden ir al hospital
Sólo San Juan de Dios tiene previsto crear un área de respiro para que los pacientes puedan recibir la visita de sus mascotas. El resto de los hospitales y clínicas de la provincia tienen prohibido el acceso de animales de compañía que forman parte de la familia
Un niño recibe la visita de un perro en un hospital español.
No hay ninguna duda, desde hace años, de los beneficios del contacto con animales de compañía. Hay evidencia científica sobre ello y suficiente literatura médica para que no se ponga en duda. Y está, también la experiencia. De médicos y de los propietarios. Y, sin embargo, cuesta dar el primer paso para cambiar las cosas.
Los perros que curan no pueden entrar en los hospitales de León. Aunque formen parte también de la familia. Los pacientes ingresados no tienen manera de tener contacto con ellos. La sanidad leonesa no ha humanizado aún la vida de sus pacientes y no permiten la visita de mascotas. Se amparan en una resolución de la Consejería de Sanidad de la Junta de 27 de septiembre de 2023 firmada por Alejandro Vázquez como presidente de la Gerencia autonómica de Salud que impide el acceso de animales de compañía a los edificios donde se desarrolla la actividad asistencial del Servicio de Salud de toda la Comunidad.
En la resolución publicada en el Bocyl, el Boletín Oficial de Castilla y León del viernes 29 de septiembre de 2023, se cita textualmente que «por aplicación del principio de prudencia o precaución que supone adoptar medidas que minimicen el riesgo para la salud de las personas, se considera conveniente limitar el acceso a los animales de compañía a los edificios en los que tengan su sede los centros y servicios sanitarios de responsabilidad del Servicio Público de Salud de Castilla y León».
La prohibición rige para los centros de salud, los centros de especialidades, los hospitales y complejos asistenciales, los consultorios locales, el centro de Hemoterapia y Hemodonación, el centro de Medicina Deportiva, los centros y servicios sanitarios vinculados a la red asistencial sanitaria de utilización pública.
En León, sólo el Hospital San Juan de Dios contempla permitir este alivio para los pacientes ingresados. El Hospital Universitario de León y el Hospital El Bierzo no permiten acceso de animales salvo los perros de asistencia, que obliga la ley. Ni en la Clínica San Francisco y el Hospital La Regla, centros dependientes del grupo HM, barajan la posibilidad de incorporar este servicio de visitas de animales de compañía y tampoco trabajan en terapias con animales. Lo mismo sucede en el Hospital de la Reina, en Ponferrada, en donde estudian sólo la incorporación de animales para tratamiento de salud mental o fisioterapia pero sin ningún plan concreto que incluya fechas. Tampoco lo contemplan en la Clínica Ponferrada Recoletas, en la capital del Bierzo.
La excepción es San Juan de Dios. Su plan director de reforma del hospital contempla una sala de respiro para que los pacientes ingresados puedan recibir la visita de sus mascotas. Es, aseguran desde el centro hospitalario, «una demanda social» que van a atender. Hay, añaden, una avalancha de evidencias científicas que lo avalan. Tendrán en cuenta de manera especial a los pacientes de larga estancia o quienes están en cuidados paliativos. Además, el San Juan de Dios es pionero en la terapia asistencial con animales en el área de salud mental, un programa de su Centro de Rehabilitación Psicosocial dirigido por el enfermero Salvador Tocino de Lucas.
Cumbia, una galga blanca, se ha hecho un hueco en la vida del centro y ha logrado «traspasar los muros de la enfermedad mental», dice Salvador Tocino. Con ella «se trabajan aspectos como la confianza, la motivación, el respeto de los turnos, el control de los impulsos, el desarrollo de la responsabilidad, la independencia y la tolerancia a la frustración», explica este enfermero que fue Premio Nacional de Enfermería de Fuden por la promoción del autocuidado con la intervención asistida con animales.
Está científicamente probado que la interacción con animales reduce los niveles de ansiedad, de cortisol, y aumenta los niveles de oxitocina, serotonina y de otras hormonas vinculadas con el bienestar, que el contacto con las mascotas disminuye el dolor, al menos momentáneamente, la presión arterial y los niveles de estrés y que la terapia con animales pude mejorar el sistema inmunológico de las personas.
«Hay evidencias científicas de que la relación con un animal de compañía, especialmente si es un perro, afecta positivamente a respuesta endocrinas, provoca cambios en los niveles de cortisol, lo que sugiere una atenuación de las respuestas al estrés a través de la interacción con el animal». El psicólogo leonés Miguel Ángel González Castañón defiende los beneficios que brinda un animal. También lo creen en los hospitales de la red sanitaria pública vasca de Vitoria, en donde han puesto en marcha una experiencia piloto para permitir que los pacientes, especialmente los que tienen que pasar una larga temporada hospitalizados o los que reciben asistencia en el servicio de cuidados paliativos, puedan recibir la visita de sus animales de compañía ante la evidencia científica de los beneficios que aporta ese contacto.
El objetivo es «humanizar» la estancia de los enfermos y hacer más llevadera su ingreso en una habitación de un hospital, un entorno que puede resultar hostil.
Es una de las casi 400 medidas diseñadas en el País Vasco para humanizar la asistencia hospitalaria. El protocolo establece que cuando un paciente quiera recibir la visita de su mascota deberá solicitarlo a su médico y a la supervisión de la unidad en la que esté ingresado. La visita contará con todas las garantías sanitarias y de higiene, tanto para los pacientes como para la propia mascota, que deberá tener un certificado veterinario, con la cartilla de vacunaciones al día y tendrá someterse a un protocolo de higiene previa a su entrada en contacto con el paciente o en las dependencias del centro sanitario.
El encuentro se podrá llevar a cabo en el exterior de los hospitales, en los vestíbulos o incluso en la habitación si el paciente no puede salir de ella. En este caso se tendrá que contar con el beneplácito del compañero o la compañera de habitación.
La interacción beneficia no sólo a los pacientes, también a las mascotas, que extrañan a sus dueños mientras dura el ingreso hospitalario.
En el País Vasco sólo estará permitido el contacto con perros, inicialmente. Alegan que los gatos presentan una mayor dificultad por su comportamiento y se corre el riesgo de que se escapen por las dependencias.
Menos restrictivos con las especies son en el hospital Jeroen Bosch, en la ciudad de Bolduque, en los Países Bajos. El hospital permite a partir a los pacientes recibir visitas de sus mascotas y ha habilitado una sala especial denominada «baasje beesje» (algo así como «dueño-bicho») para estos encuentros. Se aceptan todo tipo de animales, desde perros y gatos hasta conejos. Las mascotas no pueden acceder por la entrada principal del hospital, deben entran por el lateral, por el jardín. Deben estar entrenadas, vacunadas y llevar siempre correa y el médico es quien decide qué pacientes pueden recibir a su mascota.
Proyectos que facilitan la vida a las personas. Un movimiento a favor de que los pequeños animales que curan puedan ir al hospital a hacer su terapia: humanizar a los humanos.