Por qué no debes despertar a tu perro y tu gato cuando sueñan
Mueve las patas, los ojos, llora, gruñe, tiembla, parece que va a echar a correr... pero está dormido. Profundamente. Tirado en el suelo o estirado en el sofá. La tentación es ayudarlo, espabilarlo. Pero, ¿por qué no debes despertar a tu perro o tu gato cuando sueña?

Sueñan y tienen pesadillas como los humanos, se agitan, a veces lloran o ladran, parece que sufren, un mal rato, pero hay razones para no despertarles.
El ciclo de sueño de los perros es muy similar al de los humanos, incluyendo fases en las que experimentan sueños visuales, abstractos y pesadillas. Aunque eso sí, los perros necesitan dormir un promedio de 12 horas diarias, un tiempo superior al de las personas.
La evidencia científica contemporánea refleja que los perros suelen soñar con experiencias vividas en su día a día, como paseos o juegos, y frecuentemente sueñan también con sus dueños, una manera de sentirse seguros.
Su cerebro recrea secuencias de actividades vividas, como patrones de juego, interacciones sociales o estímulos percibidos durante el paseo. Además, suelen evocar los rostros, voces y caricias de sus dueños y reviven experiencias con quien es su referente de vida, que actúan como un mecanismo de seguridad biológica que les permite profundizar en el descanso. Soñar con sus dueños es una de las formas en las que se sienten más seguros. Al igual que su dueño, un perro procesa durante el sueño sus emociones y recuerdos aunque quizá no sean muy elaborados aunque sí relacionados con cosas que les interesan o experiencias que han vivido durante el día.
Duermen más horas pero en periodos más pequeños. Es su respuesta a una vida salvaje, en la que los depredadores acechan y está llena de peligros. El sueño es un momento de indefensión. Y aunque los perros se han adaptado a la vida moderna y responden a las necesidades de su dueños, los gatos en menor medida, conservan esa manera de alternar el sueño profundo con un duermevela en periodos cortos.
El sueño de los perros es una combinación de periodos en los que duermen de manera ligera en los que están en alerta con otros más profundas. Ciclos cortos en los que se despiertan continuamente o entran rápidamente en fase REM, con movimientos de los ojos, espasmos, movimientos de patas, gemidos y gruñidos. Como si estuvieran peleando o corriendo. Completan el ciclo de sueño de manera más rápida que los humanos y llegan a tener hasta 20 en una noche.
Durante el sueño ligero, el perro está en un estado de semi vigilia en el que se puede despertar fácilmente, lo que le permite estar en alerta y reaccionar ante cualquier estímulo. Defenderse de un peligro o de un depredador si es necesario, si vivieran en la naturaleza o en la calle. Durante este periodo, su respiración es profunda y rítmica, el latido de su corazón se ralentiza y la presión arterial baja. Están tranquilos y relajados pero no duermen profundamente.
Luego, entran en la fase REM. Se identifica fácilmente: tiene movimientos oculares rápidos, respiración irregular, gimen, gruñen y hasta ladran, mueven sus patas y están agitados. Es el mismo proceso que en los hombres. Sólo que mucho más corto. Y, también, más frecuente. Es el momento en el que aparecen los sueños. Y, quizá, las pesadillas. Los investigadores creen que podrían revivir algunas de las experiencias que tuvieron durante el día. Su cerebro se recicla y su cuerpo descansa.
Pero, por qué no se debe despertar a un perro durante una pesadilla? Interrumpir el sueño, especialmente en la fase REM, que es cuando el perro llora, gruñe o mueve las patas, conlleva varios riesgos:
• Se genera un alto nivel de estrés y ansiedad. Además, se interrumpen procesos biológicos cruciales para la consolidación de la memoria y la regulación emocional.
• Si se les despierta de forma intempestiva, los perros pueden asociar el movimiento durante el sueño con algo «malo» o un motivo de regaño. Esto hará que en el futuro duerman estresados y temerosos de moverse, afectando su descanso.
• Al despertar bruscamente de una pesadilla, el animal puede sufrir confusión y desorientación. Por instinto, podría confundir a su dueño con una amenaza y reaccionar de forma agresiva o morder.
Lo más importante es no tocarlo ni sacudirlo. Por lo general, las pesadillas terminan rápido por sí solas. Si decides intervenir quizá porque esté muy agitado, hazlo hablándole suavemente por su nombre en un tono relajado, que tenga una sensación de calma y nunca despertarlo de golpe. Cuando ya está despierto se le puede ya dar caricias y abrazos para que comprenda que no hay ninguna amenaza real.
Si el perro tiene un sueño excesivamente inquieto con mucha frecuencia, es recomendable consultar a un veterinario ya que podría ser un síntoma de dolor u otros problemas de salud.
Soñar con su dueño es revivir un momento feliz, un paseo, una caricia, un juego. Está seguro, déjale seguir soñando.

¿Y los gatos?
Un gato que está en fase REM tendrá movimientos rápidos de los ojos con los párpados cerrados, contracciones musculares o movimiento de las patas, movimientos en los bigotes, la cara y la cola, cambios en la frecuencia cardíaca y respiratoria, con respiración más rápida y latidos más frecuentes e, incluso, variaciones en su temperatura corporal.
Aunque no se puede saber con exactitud qué sueñan, diversos estudios científicos han analizado sus movimientos y sugieren que realizan acciones cotidianas como la persecución, el ataque, la huida y el acicalamiento. Es probable que imaginen situaciones como cazar un ratón, trepar árboles, interactuar con personas u otros gatos, o huir de depredadores.
Lo mejor es no despertarlo si está teniendo una pesadilla, podría asustarse y reaccionar de forma agresiva sin quereslo. Para que tenga un buen sueño, los especialistas recomiendan que tenga un lugar seguro, aislado y alejado de ruidos, como electrodomésticos, o corrientes de aire. Los gatos prefieren superficies elevadas o camas cóncavas que les den sensación de estar escondidos.

¿Sueñan diferente los perros y los gatos?
• Los perros y el vínculo social: según investigadores de la Universidad de Harvard, dado que los perros están profundamente apegados a sus dueños, es muy probable que sueñen con sus rostros, su olor y con actividades compartidas, como paseos o juegos.
• Los gatos e instinto cazador: el sueño de los felinos es más solitario y técnico. Estudios clásicos, como los de Michel Jouvet, demostraron que durante la fase REM los gatos suelen recrear movimientos de cacería: acechar, saltar y atrapar presas.
• Los sonidos: los perros suelen emitir pequeños ladridos, gemidos o gruñidos. Los gatos pueden hacer sonidos de succión o movimientos de masticación.