Diario de León

La traductora de maullidos

Sabe lo que dicen los gatos. Experta en educación y también en el duelo felino, propone una revolución en la forma de convivir con un gato, de la simple corrección de conductas a la comprensión profunda de lo que necesitan. Y para ello, hay que entender cómo se comunican. Es la traductora leonesa de los gatos

Leticia Sal con su gato

Leticia Sal con su gato

León

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Es, dice, uno de los animales más incomprendidos. Y quiere romper con el mito de que ·es demasiado independiente» o «este gato no está domesticado», frases que escucha a diario. La leonesa Leticia Sal, en cambio no trabaja desde la idea de corregir al gato sino desde la necesidad de comprenderlo. Sabe lo que dice un gato. Interpreta lo que quiere comunicar a su dueño. Y ella les ayuda. A los dos.

Sal es eso que ahora se llama educadora vincular felina y especialista en duelo felino. Se ha formado con una de los grandes referentes del mundo felino en Antozoología, la ciencia que estudia las interacciones y el vínculo entre los seres humanos y los animales, Paula Calvo, investigadora de la Cátedra Animales y Salud de la UAB entre 2011-2018, ejerce como investigadora de la Cátedra Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos y presidenta de la Asociación Profesional Multidisciplinar de Etología Aplicada, y con Luis Miguel Expósito Ocaña, etólogo aplicado y terapeuta felino.

Empezó en esto de intentar comprender a los gatos tras vivir 14 años con uno, Zashka, y luego, a su muerte, con otro, Turner. «»Ella me cambió por completo», explica.

«Querer entenderla, comprender mejor su mundo y descubrir cómo se construyen vínculos tan especiales entre los gatos y sus tutores fue lo que me llevó a estudiar Educación Vincular Felina. Hoy vivo con dos peques: Turner, de siete años, y Alex, de dos. Sus nombres nacen de mi pasión por la música y por Arctic Monkeys, mi grupo favorito, ya que están inspirados en su vocalista, Alex Turner», cuenta.

«En realidad hablamos de un animal doméstico con necesidades muy concretas, una comunicación más sutil y una forma distinta de relacionarse con el entorno, el vínculo y el territorio», explica Leticia Sal.

«Un gato no hace las cosas por maldad ni por venganza. Cuando deja de usar el arenero, se esconde más, vocaliza, se sobre acicala, rompe rutinas o muestra dificultad para convivir con otros gatos lo que está haciendo es comunicar que algo no está bien», dice. «Mi trabajo consiste en ayudar a las familias a detectar qué hay detrás de esas señales: estrés, cambios en el territorio, falta de previsibilidad, problemas en la gestión del espacio, recursos mal planteados, dificultades en el vínculo o incluso problemas de salud que muchas veces pasan desapercibidos al principio», añade.

Esta leonesa que 'traduce' a los gatos sostiene que todavía se siguen cometiendo muchos errores por desconocimiento. Y cita algunas de esas equivocaciones: presentaciones precipitadas entre gatos, entornos poco adaptados, falta de refugios, pocos recursos, exceso de estímulo, castigos o lecturas demasiado humanas de su conducta. «Por eso insisto tanto en que no se trata solo de convivir con un gato, sino de ofrecerle unas condiciones de vida acordes a lo que necesita para sentirse seguro, comprendido y regulado», añade.

Y desvela una cuestión muy desconocida: los gatos sufren intensamente ante las pérdidas o el abandono, «situaciones que destruyen por completo su mapa de seguridad y estabilidad». Lo saben bien las cuidadoras de colonias de gatos que viven en la calle —son mayoritariamente mujeres— cuando un dueño deja a su gato abandonado.

Sal trabaja en cuatro ejes principales: la educación Felina para comprender al gato en lugar de corregirlo, el duelo felino abordando las pérdidas que sufren los gatos como la muerte de un compañero pero también el divorcios de sus dueños o las mudanzas de casa y, sobre toso, las graves consecuencias del abandono, que compromete seriamente la estabilidad y supervivencia del animal, la divulgación Infantil a través de su cuento 'El corazón valiente de Alexito' para fomentar la empatía y el respeto hacia los gatos desde la infancia como herramienta clave para la prevención del abandono y la conciliación empresarial con su proyecto «Ellos también son familia» en el que trata de sensibilizar a los empresarios sobre la importancia de apoyar a los empleados que atraviesan procesos de enfermedad o duelo de sus animales, proponiendo medidas como la flexibilidad horaria o el teletrabajo.

El duelo felino, advierte, es un tema todavía muy invisibilizado. «Los gatos pueden verse profundamente afectados por distintos tipos de pérdida: la muerte de un compañero de vida, la pérdida de su tutor, una separación, un divorcio, una mudanza o cualquier cambio brusco que altere de forma importante su vínculo o su territorio. Muchas veces, cuando un gato pierde a una figura de referencia o a otro animal de la familia, no solo pierde a alguien importante: pierde también rutinas, olores, horarios, estabilidad y sensación de control. Y eso puede reflejarse en cambios muy claros en su conducta: más aislamiento, más dependencia, alteraciones del sueño, bajada del apetito, búsqueda del ausente, vocalizaciones o mayor desregulación», explica Leticia Sal.

«Para un gato, el territorio no es un simple espacio físico: es su mapa de seguridad. Por eso las pérdidas vinculadas al entorno también tienen un impacto enorme. Cuando hablamos de abandono, ese impacto es todavía más grave. Un gato que pierde de golpe su casa, su entorno conocido y sus referencias entra en una situación de altísima vulnerabilidad. El abandono rompe su seguridad, su estabilidad y su capacidad de anticipar el mundo que le rodea», añade. Y advierte a quienes dejan a sus gatos en colonias callejeras creyendo que allí podrán sobrevivir y quitándose sentimiento de culpabilidad de encima: «Por eso es importante entender también que abandonar gatos en colonias no soluciona nada. Al contrario: desestabiliza esos entornos, introduce riesgos nuevos y compromete gravemente el bienestar de esos animales. Un gato doméstico abandonado no se adapta sin más. Lo que suele ocurrir es que su esperanza de vida se reduce drásticamente y aumenta su exposición al miedo, al hambre, a las enfermedades, a los atropellos y a la desprotección».

La leonesa Leticia Sal.

La leonesa Leticia Sal.

Otra de sus líneas de trabajo es la divulgación a través de un cuento infantil, 'El corazón valiente de Alexito'. «Alex es mi gato, y su historia real es el punto de partida de este proyecto: fue rescatado de una calle de Sevilla con apenas un mes de edad. A partir de ahí nace Alexito, un personaje que mezcla realidad y ficción para acercar a la infancia una forma más respetuosa, empática y consciente de mirar a los gatos. Incluye preguntas de reflexión para compartir en familia», dice. «El cuento tiene un propósito muy claro: educar desde pequeños para que los niños entiendan que un gato no es un ser que tenga que adaptarse a todo, sino un compañero de vida con emociones, necesidades y límites. Habla de respeto, empatía, paciencia y amor bien entendido hacia los gatos».

Para esta leonesa volcada profesionalmente en los gatos, la base de la prevención del abandono «está precisamente ahí: en la infancia, en cómo enseñamos a mirar a los animales, en cómo explicamos el vínculo y en cómo sembramos respeto desde el principio. Si educamos mejor a los niños hoy, podremos cambiar muchas cosas mañana».

Otra línea innovadora de trabajo de Sal está  enfocada en el mundo empresarial. Sabe que es polémica. Lo hace a través de su proyecto ‘Ellos también son familia’, centrado en la conciliación y en dar voz a la pérdida de un ser querido animal dentro de las empresas.

«Cada vez más personas consideran a sus animales parte de su familia, pero esa realidad todavía no está suficientemente reconocida en el entorno laboral. Hay personas que conviven con un animal enfermo, en tratamiento, dependiente o en una etapa delicada, y que necesitan llevarlo al veterinario, reorganizar su jornada o afrontar situaciones emocionalmente muy duras sin contar con ningún tipo de medida específica. También educar en cuando al duelo por la pérdida de un ser querido animal, creando entonos de trabajo más conscientes y empáticos», reflexiona.

«Lo que planteo en este ámbito son propuestas reales y aplicables: posibilidad de teletrabajo puntual, cierta flexibilidad ante urgencias veterinarias o situaciones delicadas, formación en sensibilidad y comunicación para equipos y responsables, y medidas internas que reconozcan que esta realidad existe y afecta de forma directa al bienestar de las personas. Se trata de entender que cada vez hay más animales dentro de las familias y que las empresas no pueden dar la espalda a esa realidad social. Una empresa que lo comprende gana en empatía, cultura, reputación, compromiso y salud organizacional», aporta.

Cuatro pilares de una leonesa para generar una mayor conciencia, cuidar el vínculo humano-felino y erradicar el sufrimiento, la incomprensión y el abandono que padecen los gatos.

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