«La dependencia psicológica es más duradera que la física»
La nicotina entra en el organismo y a través de los neurotransmisores genera dopamina o lo que es lo mismo, la felicidad y el placer de fumar. Cuando deja de entrar esta sustancia, el organismo sufre el síndrome de abstinencia.
Nerviosismo, irritabilidad, trastornos del sueño, cefaleas, estreñimiento... scraving (impulso incontroble de fumar) son algunas de las incomodidades que genera momentáneamente la deshabituación tabáquica. Pero a medida que pasan los días todos estos síntomas remiten. «La dependencia psicológica y la social, siendo menos intensas, son más duraderas porque se trata de un aprendizaje», explica Rubén García de la Peña.