en el laboratorio
Almanaque saludable
El arquitecto Francisco Alonso divulga la relación de los astros con el campo, la albañilería y la salud.

El arquitecto Francisco Alonso con el calendario de San Jorge en su casa de Valdefresno.
LEÓN
Fuera del laboratorio también hay ciencia. Hay que aprender a tocar el firmamento con los ojos y observar la Tierra. El arquitecto leonés Francisco Alonso facilita esta experiencia personal con su calendario de agricultura y construcción San Jorge. Astronomía científica, experiencia agrícola y tradición rural son los ingredientes que dan base a este almanaque saludable surgido hace 20 años en San Esteban de Nogales como regalo a una asociación cultural que se ocupaba de rescatar tradiciones como las danzas de paloteo.
El objetivo del ‘zaragozano’ leonés, es «crear un soporte de ciclo solar lunar que sirva de orientación al ‘como’, ‘cuando’ y ‘donde’ de nuestras experiencias agrícolas y artesanales», subraya Francisco Alonso. El almanaque no es un mero suceder de meses y días. Describe los periodos de siembra y recolección, laboreo, transplante, podas y otras labores; los momentos idóneos de riego de acuerdo con las fases lunares; los días alterados de atmósfera ionizada y ‘revueltas del tiempo’ y también recopila una gran cantidad de dichos populares referidos a las labores propias del mes.
Es fruto de la ciencia y de la observación que a lo largo de milenios ha fascinado al ser humano. «La salida y puesta del Sol, la presencia de Luna, las estrellas titilando, los planetas brillando...son acontecimientos observados y señalados, como un conjunto ordenado de influencias que rigen la actividad vital del planeta», explica el arquitecto.
Estos ritmos marcan las estaciones y aunque rige el tiempo solar, hay un tiempo que va de la mano de la Luna y tiene mucha influencia en las labores agrícolas y en las personas, de manera que la Luna nueva, añade Alonso, es propicia al «inicio de una acción, siembras, curas» mientras que la creciente invita a «almacenar, inhalar, reponer, crear, criar, regenerar»; la Luna llena es la indicada «para el riego, para mondar y pelar» y la menguante «para fortalecer, espesar, sudar, irrigar, desintoxicar y favorecer la curación».
El calendario explica bien la influencia de los planetas, cuyos nombres tienen su correspondencia con los días de la semana, en la agricultura. Así, la Luna favorece la germinación y la reproducción celular y el lunes, su equivalente en la semana, es el día más apropiado para estos brotes. Venus ayuda a florecer y Saturno a la mineralización de las plantas. Marte ayuda a romper la corteza y elevar los tallos y Júpiter en la formación característica de cada planta y en dar forma a los frutos que, como nueces y peras, «son verdaderas esculturas».
Además, hay una correspondencia de los astros y el firmamento con el cuerpo humano que queda recogida en este calendario en el que nada está puesto al azar. «Si el hombre se enroscara como un cinturón zodiacal, tendría sus pies en piscis y su cabeza en aries», revela Alonso. Si se tienen en cuenta estas posiciones «las terapias pueden así actuar en el momento más propicio y evitar el menos indicado», señala.
Los días 8 y 9 de febrero, por ejemplo, son los señalados para que el agricultor cuide sus rodillas. Febrero también es buen mes para los semilleros, el almanaque señala las fechas exactas, y el último aconsejado para sembrar ajos. En marzo se embotella el vino, en abril se siembran las primeras flores y las patatas con luna descendente... Y así hasta diciembre, mes de talas y también de plantar árboles.
Muchas amistades le han pedido que retire el santoral de un calendario tan universal. Pero él se niega y tiene sus razones. Eligió el nombre de San Jorge porque el patrón de San Esteban de Nogales y advocación del Císter, de cuyo monasterio se conservan restos en el pueblo. Pero es que jorge, en griego significa agricultor y hay además toda una tradición céltica detrás de este nombre en el que Alonso ve la fusión de Tor (el dios celta fecundador) y Gea (la madre tierra). «Torgear sería labrar, penetrar, la Tierra», puntualiza.
El calendario San Jorge se vende en las librerías Alejandría, Artemis y Pastor de la capital.