Diario de León

Planificación silenciosa

El Centro de Planificación Familiar de León, conquista del feminismo de hace tres décadas, sobrevive con mil usuarias nuevas al año pero el control de la anticoncepción hormonal se traspasa a Atención Primaria.

El Centro de Planificación Familiar de León cumple 30 años en noviembre con más de 30.000 mujeres atendidas a lo largo de su historia.

El Centro de Planificación Familiar de León cumple 30 años en noviembre con más de 30.000 mujeres atendidas a lo largo de su historia.

Ana Gaitero
León

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LEÓN

El Centro de Planificación Familiar sobrevive con casi mil nuevas usuarias al año —972 en 2013— y más de 5.000 revisiones sucesivas. El servicio, una conquista del feminismo de los años 80, se mantiene en la sombra de la cartera de prestaciones de Ginecología y, poco a poco, se va desprendiendo de pacientes que, como las que realizan un control de su fertilidad mediante métodos hormonales, son derivadas a las consultas de Atención Primaria si no presentan riesgos o patologías específicas.

El temor de que el servicio desaparezca planea en el ambiente de las asociaciones de mujeres desde hace tiempo. Según el jefe del servicio de Ginecología del Hospital de León, Alfonso Fernández Corona, «no hemos dejado de hacer ninguna prestación, pero el seguimiento de anticoncepción hormonal no complicado se deriva a Atención Primaria para descargar a los ginecólogos y que puedan atender otras patologías».

La planificación familiar surgió en España después de la despenalización de las píldoras anticonpcetivas, en 1978. «Legislemos lo que es una realidad a nivel de la calle», afirmó el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, en pleno proceso constituyente. Con la democracia llegaron derechos tan elementales como utilizar métodos anticonceptivos para disfrutar de relaciones sexuales con más libertad.

Antes porque estaba prohibido y ahora porque se cree que todas las mujeres están bien informadas la planificación familiar sigue siendo un «asunto» casi tabú. El Centro de Planificación Familiar de León ya hace tiempo que dejó de ser un servicio integral para convertirse en un apéndice de las consultas hospitalarias.

«Se prestan entre seis y siete consultas semanales con los dos médicos que tiene el centro y el personal licenciado especialista que baja uno o dos veces por semana», subraya el doctor Corona. Mientras que el número de mujeres que acudieron por primera vez en 2013 fue inferior al año 2012 —un 7% al atender a 74 mujeres menos— se produjo un aumento de las revisiones del 3,5% (171 consultas más).

Desde hace tres años, la forma de acceso a este servicio es a través de los equipos de Atención Primaria o Especializada para el inicio de la anticoncepción con tratamientos hormonales. Luego se realiza el seguimiento en las consultas de medicina familiar salvo en casos excepcionales, que presenten problemas.

El Centro de Planificación Familiar también implanta el dispositivo intrauterino (DIU) que es otro de los métodos de contracepción que financia el sistema público. En las clínicas privadas supera los 400 euros de coste.

Los profesionales del centro realizan autocitaciones y consultas sucesivas de DIU y anticoncepción oral cuando es necesaria la intervención de especialista. «Lo que ha cambiado, insiste el jefe de Ginecología, es que antes Atención Primaria no hacía nada de anticoncepción y ahora realizan el seguimiento».

Las mujeres que están en las edades límites de la etapa reproductiva y las que presentan factores de riesgo asociados, como patología venosa, tabaquismo y otras, sí tienen seguimiento en las consultas del Centro de Planificación Familiar.

Además de las consultas el centro realizó cerca de 3.500 consultas ginecológicas como parte del seguimiento que se realiza a las mujeres, especialmente, a las que llevan DIU implantados.

Para las pacientes que comienzan la anticoncepción oral hay otro protocolo de prestaciones como son citologías —también se realizan de forma periódica en Atención Primaria a todas las mujeres en edad fértil—, así como colposcopias y biopsias.

Por el contrario, no se atiende a hombres que deseen practicarse una vasectomía. En este caso, los varones tienen que solicitar la intervención, a través de su médico de cabecera, al servicio de Urología del Hospital de León.

«Hay una concienciación del varón mucho mayor y se han quitado miedos que antes existían», señala.

Tampoco se prescribe la píldora del día después o píldora postcoital, salvo en casos excepcionales, ya que este tratamiento de urgencia se dispensa en las farmacias sin receta médica, lo que implica su pago, en torno a 20 euros.

En cuanto a otros sistemas como el de ligaduras de trompas, se ofrece a aquellas mujeres en el Hospital que alumbran su tercer hijo. También lo pueden solicitar a través del Centro de Planificación Familiar o de sus médicos de familia.

En definitiva, la planificación familiar ha ido cambiando a medida con los tiempos en una evolución que para el ámbito de la medicina pública va pareja con la transformación de su catálogo de prestaciones y la ampliación de servicios que se ofrecen en Atención Primaria.

Para las asociaciones de mujeres es «imprescindible» que el Centro de Planificación Familiar se mantenga.Cuando hace un año eligieron este centro como tema central de la primera acción de Contenedores feministas, realizada en el marco de la exposición Genealogías Feministas del Musac, «veíamos venir el tema de la ley del aborto y todo lo que implica».

Y es que el centro, a pesar de que no se diga en voz alta, es un dispositivo público que ha servido de asesoramiento a las mujeres que deseaban interrumpir su embarazo aunque en la práctica, por la objeción de conciencia instaurada, las intervenciones se realicen casi al 100 por cien en el sector privado.

El Centro de Planificación Familiar de León fue una reivindicación de la asociación leonesa de mujeres Flora Tristán y de las mujeres de la asociación vecinal de Mariano Andrés, motivo por el que finalmente se hizo un hueco dentro del centro social de este barrio.

Además de la delegación de Bienestar Social de la Junta se involucró en su creación la Diputación provincial. En aquel momento, 1984, la mayoría de los centros eran promovidos por los municipios.

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