Diario de León

ÓSCAR BALBOA ARREGUI. Radiólogo vascular intervencionista

«En el ictus cada segundo cuenta para salvar al paciente y su calidad de vida»

bruno moreno

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Ana Gaitero
León

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LEÓN

Víspera de Nochebuena. Soledad Méndez y su marido cogen el coche a las 16.30 horas para ir de compras al centro de León. Al poco rato, la mujer no puede contestar a las preguntas de su marido y se ve incapaz de mover el brazo y la pierna derechos. Están a pocos minutos del hospital. A las 17 horas entran en urgencias y se activa el código ictus.

Se facilitan cuidados inmediatos, la neuróloga de guardia realiza una rápida exploración a la paciente, se hace una breve historia a su familia, ordena la analítica necesaria y habla con el servicio de radiología para realizar un escáner (TC) craneal con protocolo ictus. Óscar Balboa Arregui, radiólogo intervencionista del Hospital de León, explica la actuación profesional ante un código ictus.

Lo primero es determinar la hora exacta del accidente cerebro vascular y mediante el escáner o resonancia establecer la causa y el daño en el tejido cerebral. En el caso de que sea un ictus isquémico (por cierre de una arteria) hay que valorar la extensión de la lesión y distinguir entre la zona irrecuperable o infartada y la zona recuperable o de penumbra. El 90% de los ictus son isquémicos, por obstrucción de una arteria, y el 10% hemorrágicos por aneurisma, malformación, una arteria patológica.

—¿Por qué es tan importante cada minuto, cada segundo?

—La lesión isquémica evoluciona en las primeras horas del ictus y, dependiendo de la capacidad de reacondicionamiento de las arterias cerebrales, puede existir en esa zona lesionada una parte de tejido cerebral recuperable todavía. Si se mantiene la falta de aporte sanguíneo en esas horas iniciales toda la extensión de la lesión isquémica puede ser irrecuperable. Es importante el diagnóstico rápido y el tratamiento inmediato para intentar restablecer esta circulación arterial cerebral. Cada segundo cuenta.

En el caso de Soledad Méndez, el escáner cerebral demostró una lesión isquémica provocada por una obstrucción en una arteria cerebral izquierda, lo que justificó sobre las 17,30 horas y ya en la Unidad de Ictus el inicio de un tratamiento farmacológico intravenoso (fibrinolisis intravenosa) cuya finalidad es romper o deshacer ese trombo o coágulo que está obstruyendo la arteria.

—¿Hay límite temporal para el tratamiento intravenoso?

—Este tratamiento intravenoso solo se puede administrar en las primeras 4,5 horas tras el inicio del ictus y siempre que el paciente cumpla unos requisitos determinados.

—¿Hay alternativas si ha pasado este tiempo?

—Cuando por las circunstancias del paciente no se puede administrar esta medicación intravenosa, o cuando a pesar de haberla administrado en esas primeras 4,5 horas el paciente no mejora, en algunos hospitales como en el de León se pueden realizar técnicas percutáneas intraarteriales para extraer el trombo. Se trata de técnicas endovasculares guiadas por radiología que consisten en introducir un catéter desde la arteria femoral en la ingle y guiarlo hasta la arteria cerebral que está obstruída. Una vez allí, se abre un dispositivo que permite capturar y extraer el trombo arterial que está originando la lesión. Este procedimiento, conocido como trombectomía mecánica, lo realizan los neurorradiólogos intervencionistas y se puede utilizar en las primeras 8 horas del inicio del ictus cerebral. Es una técnica de reciente aplicación porque el primer dispositivo extractor de trombo cerebral se aprobó en el mercado CE a principios del 2010.

—¿Tuvo que aplicarse en el caso de la paciente leonesa?

—No había mejorado tras una hora de tratamiento farmacológico intravenoso, por lo que se decide la indicación de la trombectomía mecánica y se pone en marcha la actuación de la uvi y de Neurorradiología Intervencionista. La paciente pasa, ya dormida, sobre las 19 horas a la sala de angiografía neurorradiológica donde se intenta la extracción mecánica del trombo y el restablecimiento de la circulación arterial cerebral. El procedimiento resulta efectivo y ello supone que a las 6 horas del inicio del ictus se está despertando en la UVI muy mejorada: ya habla y es capaz de mover las extremidades y entender lo que le ha sucedido.

—¿Qué es el código ictus?

—Es el procedimiento de actuación coordinada para la rápida atención del paciente con ictus. Con su implantación se coordinan los servicios extrahospitalarios de atención primaria y transporte urgente con los servicios de atención especializada hospitalarios (urgencias, unidades de ictus, radiología,etc) para facilitar la atención. Debería ser un claro objetivo de las diferentes administraciones.

—¿Está implantado en León?

—En el Hospital de León, sí y funciona bien. Se puede aplicar a cualquier paciente. Pero es difícil que los pacientes del área del Bierzo accedan a este tratamiento. Y sería deseable que se extienda a toda la población.

—¿Qué haría falta?

—En primer lugar, un helicóptero. Es importante llegar a urgencias en los 60 minutos siguientes al inicio.

—Ya hay uno, ¿no?

—Sí, hay uno con base en Astorga. Pero hay que implantar el código en coordinación con los servicios de emergencias. Se ha detectado que en las zonas donde falta concienciación de la población hacia esta patología los pacientes con ictus llegan más tarde al Hospital. En León, hace unos 10 años acudía en tiempo un 5%, hace 5 años un 20%, y ahora lo hace sobre un 40%. Es fundamental reducir los tiempos de atención en el ictus cerebral porque cada segundo que pasa es vital.

«Nuestra paciente, un caso muy similar al de Victoria Prego, a los cuatro días del inicio del ictus es dada de alta en el Hospital de León y regresa a su casa sin ninguna secuela. Es afortunada y gracias a la rapidez en la identificación del cuadro neurológico y a su rápida llegada al Hospital se ha podido evitar un severo daño cerebral», explica.

El ictus cerebral es una importante causa de muerte en España junto con el infarto de miocardio y el cáncer, y supone la primera causa de incapacidad grave (tanto física como mental) tras la lesión. En León es la primera causa de mortalidad en mujeres y la tercera en hombres.

El doctor Balboa recalca que es muy importante reconocer los signos y síntomas más habituales del ictus cerebral, que se presentan de forma brusca y suelen ser:

1.-Brusca pérdida de fuerza, adormecimiento o flacidez de la cara, los brazos o las piernas, especialmente de un solo lado del cuerpo;

2.-Repentina confusión, incapacidad o dificultad para hablar o para comprender;

3.-Brusca pérdida de visión con uno o los dos ojos;

4.-Repentinos problemas para caminar y coordinar movimientos o brusca pérdida del equilibrio.

«Ante esta sintomatología el tiempo es clave. Cuanto más se tarde en tratar el ictus isquémico cerebral mayor es la posibilidad de que genere daño cerebral y discapacidad permanente», subraya el radiólogo intervencionista del Hospital de León.

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