El linfedema no las para
Operadas de cáncer de mama participan en la ULE en un proyecto de . ejercicios físicos.

Las mujeres operadas de cáncer de mama que participan en este proyecto, en los gimnasios de la Universidad de León.
LEÓN
El linfedema era, hasta ahora, un freno para la práctica de ejercicio físico de las mujeres operadas de cáncer de mama. Los responsables del departamento de Ciencias Biomédicas del área de Fisiología de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte están empeñados en demostrar que, en contra de lo que se creía hasta ahora, el entrenamiento mejora la fuerza del brazo afectado.
El linfedema es un edema producido por una obstrucción en los canales linfáticos y que afecta a un brazo en las mujeres que han sufrido una mastectomía (amputación de la mama) para combatir el cáncer.
En el programa de ejercicios diseñado por el responsable del departamento, José Antonio de Paz, participan 42 mujeres de la Asociación Leonesa de Mujeres Operadas de Cáncer de Mama (Almom), que acuden dos veces por semana a la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte para completar un circuito que comienza con una ergoespirometría cardiológica para incrementar la seguridad del programa y someterse a valoraciones individuales.
José Antonio de Paz hace referencia a un artículo reciente — Sander AP, Wilson J, Izzo N, et al. Factors that affect decisions about physical activity and exercise in survivors of breast cancer; a qualitative study — de la revista de la Asociación Americana de Terapia Física, en el que se pone de manifiesto, que a pesar de que las pacientes supervivientes de un cáncer de mama conocen los beneficios del ejercicio físico regular para ellas, tan sólo el 50% lo realizan. Entre los motivos que alegan las mujeres para no hacer deporte es el linfedema y el conocimiento sobre los programas de ejercicios seguros y efectivos eran la principal barrera que experimentaban para no realizar programas regulares de actividad física.
«Este miedo se va acentuando por las recomendaciones que habitualmente presentan los folletos de divulgación para las personas que fueron afectadas por esta enfermedad, recomendaciones que son muy genéricas y poco precisan pudiendo llegar a entenderse, sin que lo pongan claramente, que el ejercicio de fuerza está desaconsejado para ellas», asegura De Paz.
Existen cada vez más estudios que muestran que el linfedema no está producido por el ejercicio de fuerza y que el entrenamiento de fuerza mejora el brazo afectado sin producir, empeorar o mejorar ese trastorno. «Esa fue una de las principales razones por las que el Ibiomed se ofreció a la Asociación Leonesa de Mujeres Mastectomizadas (Almom) la posibilidad de llevar a cabo este servicio dirigido por mí, que les mostrara cómo el entrenamiento les producía mejorar en su calidad y satisfacción de vida al mismo tiempo que mejoras en la fuerza sin otras complicaciones que podrían tener a priori».
El programa comenzó a finales de enero y se prolongará hasta mediados de junio que será cuando se haga la evaluación final y se podrán mostrar los resultados definitivos. De momento, y tras una primera evaluación, el 35% de las mujeres que participan en esta investigación tienen una diferencia de fuerza superior al 15%. «Aún en el caso de que aparezca el linfedema las molestias no serían tantas», asegura De Paz.
La adherencia de las mujeres a este programa es muy elevado. Todas respetan los días y los horarios establecidos, excepto dos que han tenido que abandonar por causas del tratamiento para su enfermedad.
El curso pasado, la investigación se llevó a cabo con mujeres de la Asociación Leonesa de afectados de Fibromialgia, en el que se diseñó un programa de entrenamiento de fuerza reforzado excéntricamente (frenando el peso) realizado con una máquina yo-yo como la que hay en la estación espacial europea y en la que se pudo demostrar que este tipo de ejercicio produce una disminución del dolor muscular que los pacientes presentan así como una importante mejora de la potencia muscular, un 40%».