Diario de León

SALUD

Pocas pruebas para él

Siete de cada diez casos difíciles de esterilidad tienen su origen en el hombre y la escasez de andrólogos contribuye a incrementar el tiempo en el diagnóstico y los fallos en los tratamientos de fertilidad

Los expertos profundizan en el conocimiento de la infertilidad masculina, para lo que hacen falta especialización y más pruebas diagnósticas

Los expertos profundizan en el conocimiento de la infertilidad masculina, para lo que hacen falta especialización y más pruebas diagnósticas

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CARMEN TAPIA | LEÓN
León

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Ya no hay lugar para las falsos mitos. Nada de poner como excusa los calzoncillos ajustados. La leonesa Marisa López-Teijón, jefa del servicio de Reproducción Asistida del Instituto Marqués de Valencia, es la única perito en la investigación por el alto porcentaje de hombres estériles por contaminación en las fábricas petroquímicas de Murcia, Cataluña, Valencia y País Vasco. Su cruzada es demostrar que son los tóxicos los que están detrás de la mayoría de las infertilidades masculinas. Los hombres se enfrentan a la esterilidad sin apenas profesionales preparados para diagnosticar y poner tratamiento a sus problemas y el reloj biológico pasa también para ellos.

En el último congreso de la Asociación Española de Andrología (Asesa) celebrado en mayo en Gran Canaria, la leonesa puso sobre la mesa el último estudio realizado en su laboratorio que evidencia las carencias sanitarias para tratar la esterilidad en los hombres. El factor masculino es el responsable de siete de cada diez casos difíciles de esterilidad. Sin embargo es el gran olvidado.

«Se hacen muchas pruebas de endometrio y muy pocas de testículos». La doctora López-Teijón defiende que el análisis del funcionamiento de los testículos es una prueba menor comparada con el estudio del endometrio.

Para estudiar la infertilidad masculina hay que llegar hasta el código genético, un complicado estudio para el que no todos los profesionales están preparados. «A los hombres se les hace un estudio de los testículos y ya está, pero si realmente queremos saber qué es lo que está pasando tenemos que hace otros análisis».

Según el trabajo realizado por el equipo del Instituto Marqués, en el 71% de las parejas que no consiguen un embarazo después de ocho años, el problema está en el hombre. Pero él no lo sabe. Ninguna de las pruebas a las que se somete al varón son capaces de destapar el origen del problema. «Pese a esta alta incidencia, el factor masculino no se estudia en profundidad y el 81% de las parejas afectadas acaban recurriendo a la donación de óvulos porque los años van pasando sin que reciban un diagnóstico acertado y los óvulos de la mujer acaban envejeciendo».

López-Teijón sostiene que la clave del problema se encuentra en el código genético. «Un espermatozoide es un vehículo conductor del código genético y no siempre están en concordancia. El código genético tiene que llevar la mitad de los cromosomas. En el testículo se forma un sistema para separarlos y se pueden formar aleatoriamente. A veces se producen los abortos por esa causa».

El estudio realizado por el equipo del Instituto Marqués revisó 701 casos de pacientes que llevaban entre 8 y 30 años buscando un embarazo, con una media de edad de la mujer de 41 años y alrededor de 5 tratamientos previos fallidos en otros centros o en otros países.

El 64% de los pacientes, con un problema de origen masculino en 7 de cada diez casos, lograron un embarazo en el primer ciclo. El resultado fue el nacimiento de 403 niños nacidos en 28 países de un total de 343 partos. En la mayoría de los casos el tratamiento para conseguir el embarazo fue la donación de ovocitos «que se habría podido evitar si se hubiera estudiado la infertilidad años antes».

Pero ¿qué es lo que hay que estudiar en el varón para conocer la causa de la infertilidad cuando antes?. La doctora López-Teijón lo tiene claro. «Hay que ir al centriolo, que es el que marca la pauta de la división celular del embrión». El problema es que, de momento, los especialistas no saben cómo detectar esas deficiencias. «Sabemos dónde hay que ir, pero todavía desconocemos cómo detectarlos». Las nuevas técnicas de diagnóstico genético preimplantacional o embryoscope, abren más posibilidades a lograr un embarazo. Los avances de la Medicina Productiva han hecho posible que actualmente 9 de cada 10 parejas estériles consigan ser padres. «Pero para lograrlo es imprescindible que exista un diagnóstico correcto y a tiempo de la causa de esterilidad. Si no es así, los ciclos se repetirán sin éxito».

El reto es la especialización y ahí es donde los profesionales se encuentran con un tabique difícil de traspasar. Hay pocos andrólos, que es el especialistas en salud masculina, particularmente dedicado a los problemas del aparato reproductor y problemas urológicos únicos del hombre.

«En España hay muchos centros de infertilidad pero la mayoría estudian procesos moderados». La doctora López-Teijón insta a los especialistas a utilizar todas las técnicas que tengan al alcance. «A los centros de referencia es frecuente que lleguen parejas que llevan años buscando un embarazo». Cada pareja vive la espera de manera diferente. Desde el Instituto Marqués hacen referencia a la aceptación como uno de los motivos por los que las parejas dejan de luchar. En el estudio realizado por el centro, la mayoría de los pacientes, un 86%, habían realizado tratamientos sin éxito en otros países y ya no querían seguir intentándolo.

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