SALUD
Buenos recuerdos para tu piel
Consejos para tomar el sol con sentido común y sin riesgos de Manuel Ángel Rodríguez, jefe de Dermatología en el Caule

Tomar el sol es bueno siempre que no se haga en las horas centrales del día y se use el protector correctamente
Entre bondades y riesgos, el sol es la tentación del verano. Tan placentero y bueno como castigador. Todo depende cómo, cuánto tiempo y con qué se tome. «Tomar el sol es beneficioso. Es una fuente primordial de vitamina D y hace que nuestros huesos no se rompan», afirma Manuel Ángel Rodríguez, jefe de Dermatología del Hospital de León.
Ni demasiado tiempo, ni demasiada superficie. Ese es el secreto. «Con que nos dé en las manos y la cara, sin filtro solar, durante media hora es suficiente para sintetizar la vitamina D», explica el especialista, quien aconseja una especial atención desde la infancia porque «la piel tiene memoria» y las quemaduras solares de las edades más tempranas pasarán factura.
La ausencia de exposición a esta luz puede causar enfermedades hoy extinguidas en el mundo desarrollado, como el raquitismo. Lo que es un verdadero problema de salud es el sol en exceso y sin la adecuada protección.
«Sin duda, un rostro con un poco de color es más atractivo, pero los efectos perjudiciales del exceso de rayos ultravioleta, naturales o en lata, son numerosos», advierte el dermatólogo. Hay tres clases de luz ultravioleta: A, B y C. La tercera no llega a la atmósfera gracias a la capa de ozono, cuya misión para proteger la vida en el planeta es crucial.
Los rayos ultravioleta B producen la pigmentación más rápida y su luz es más oncogénica. La luz ultravioleta A incide más en el fotoenvejecimiento cutáneo.
Los daños más frecuentes del sol excesivo son los tumores de piel. El melanoma, en primer lugar, por ser el más grave y porque va en aumento. Hoy por hoy el diagnóstico precoz es el único tratamiento de este tumor maligno. No siempre aparece en lesiones pigmentarias previas, «pero debemos vigilar y consultar todos los lunares que cambien de color y de forma», advierte Rodríguez.
Aparte del melanoma, son frecuentes otros tumores menos malignos como los carcinomas basocelulares y los epidermoides. «El carcinoma basocelular no produce metástasis, pero no es un buen compañero pues puede tener un efecto destructivo: amputación de narices, orejas e incluso extracción de ojos», explica el médico. Esta medida extrema se puede evitar porque es un tumor «que avisa, a través de una lesión que crece (lentamente) , se ulcera y se cubre por una costra», agrega.
El carcinoma basocelular es el más frecuente en la provincia de León y en todo el mundo. «No duele y afecta muchas veces a personas mayores que o bien no le dan importancia ellas o quienes les cuidan. Hay que mirarlo siempre», aconseja el doctor Rodríguez. Los carcinomas epidermoides sí pueden dar lugar a metástasis. La acción solar está clara en estos tumores y los basocelulares, aunque no del todo en el caso del melanoma.
La protección solar química hay que examinarla con lupa, tanto la A como la B, y tener en cuenta que aunque ponga «protección total» con el índice más alto alcanzan como máximo un 94% de eficacia. Además, recuerda el dermatólogo, «los protectores hay que saberlos poner: ni sudando, ni saliendo de la ducha» y mantener una frecuencia de repetición cada dos horas si se mantiene la exposición.
Las criaturas recién nacidas no deben ser expuestas al sol de manera directa y hay que tener cuidado con la exposición indirecta (reflejos sobre la pared o la ventana). Los protectores físicos, como la ropa, siempre que no se transparente, son los mejores.
«Como no se trata de quedarse en casa o ir con un burka, lo aconsejable es tomar el sol cuando la sombra es más grande que tú», apostilla el especialista. Lo que supone ir a la playa a primera hora de la mañana y por la tarde, pero no al mediodía que es cuando se ven más llenas. Llevarse bien con el sol es cuestión de hábitos.