Mejor que un caramelo
La farmacia es el primer punto para detectar diabetes y ofrecen productos seguros para bajadas de glucosa.

Magdalena Sánchez Lozano es vocal de oficina de farmacia en el COF de León.
LEÓN
La diabetes es una enfermedad crónica que padecen en España más de 5 millones de personas. Es una patología grave que, según las últimas cifras disponibles, causa 7 de cada 10 amputaciones no traumáticas; un 16% de las personas ciegas lo son debido a ella; y 25.000 españoles mueren cada año como consecuencia de la diabetes.
La labor de la oficina de farmacia ante la población que sufre esta enfermedad empieza por su detección. La botica es el primer punto sanitario donde la población puede hacerse una sencilla prueba de glucosa si tiene sospechas o algún síntoma. El sanitario responsable le indicará la conveniencia de acudir al médico o al hospital si el resultado es positivo.
La diabetes 1 no se puede prevenir, pero la diabetes 2 está muy relacionada con el estilo de vida y por tanto se puede actuar descartando hábitos no saludables como el exceso de grasas en la dieta y el sedentarismo. Otra de las falsas creencias que existen ante la diabetes es que se trata de una enfermedad contagiosa y no es así.
Detectar la diabetes a tiempo es ganarle un pulso a esta enfermedad silenciosa que está rodeada de falsos mitos. Magdalena Sánchez Lozano, vocal de oficina de farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de León, explica que existen dos tipos de diabetes. La 1, que se manifiesta a edades tempranas o desde el mismo nacimiento y necesita tratamiento con insulina y la 2, o diabetes mellitus, que se adquiere a lo largo de la vida y requiere tratamientos orales que se dispensan en la farmacia con receta médica.
Existe un importante arsenal terapéutico para tratar este segundo tipo de diabetes, comenta, y algunos están en proceso de farmacovigilancia para evitar efectos adversos y esta es una de las labores que tienen encomendadas las farmacias.
En las farmacias orientan sobre los productos que ayudan a la recuperación de las bajadas de glucosa, que son muy frecuentes en los pacientes insulinodependientes que contienen dosis exactas y cómodas para recuperarse. «Son productos más seguros y de más fácil ingestión que un dulce o un caramelo, que es lo que se solía recomendar antes», comenta la farmacéutica.
Las personas con diabetes son, por lo general, personas polimedicadas por lo que figuran entre las que más demanda de información plantean en la oficina de farmacia y muchos de ellos están en el programa de seguimiento de pacientes polimedicados que realizan las farmacias en colaboración con los centros de salud.
En cuanto a los pacientes con diabetes tipo 2 su principal demanda se centra en la nutrición. «Es un falso mito que los pacientes con diabetes no puedan ingerir determinados alimentos, debe tener una dieta rica, pero lo que tiene que aprender es a manejar las raciones», explica Magdalena Sánchez. Algunas farmacias cuentan con personas especilizadas en nutrición que dan consejos nutricionales.
Pie diabético
Otro motivo frecuente de consulta son los problemas relacionados con el pie diabético. «La diabetes es una enfermedad silente con bastantes síntomas, pero que no se manifiestan hasta que no son un poco importantes», explica. Problemas de circulación y la ausencia de dolor en las extremidades aumentan el riesgo de úlceras que pueden derivar en amputaciones.
El uso de plumas para medir la glucosa y la garantía del respeto total a la cadena del frío que exige la conservación de ciertos medicamentos son otros de los servicios que presta la oficina de farmacia.
Actualmente, la diabetes constituye un problema de salud pública en todo el mundo, aunque bien es cierto que su incidencia es mayor en los países desarrollados debido al sedentarismo y a los malos hábitos de vida y a una inversión pública mucho más reducida en medidas de salud y de prevención. Su coste sanitario y social es multimillonario.