Diario de León
Publicado por
Marisa López-Teijón Directora de Reproducción Asistida de Instituto Marquès
León

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En Institut Marqués dirijo una importante línea de investigación sobre la influencia de la música en el desarrollo embrionario y fetal. Este mes hemos publicado una parte de nuestro trabajo sobre la audición fetal y la repercusión mundial ha sido impresionante. La rueda de prensa se emitió por streaming a más de cien países y el video de bebés vocalizando al escuchar música desde la vagina de la madre ha llegado al millón de visitas en sólo 5 días. Me sorprende que cada medio de comunicación haya destacado un aspecto diferente del trabajo, con titulares como por ejemplo «un estudio español demuestra que los fetos viven en un ambiente insonorizado, que los sonidos del exterior y de su madre le llegan como susurros».

Ante este hecho, muchas mujeres comentan la frustración que sienten por haber hablado y puesto música en su abdomen creyendo que el bebé oía. Otros ponen en duda todo lo escrito hasta ahora? respecto a que el recién nacido reconoce la voz de la madre. «Se demuestra que el feto oye y responde desde la semana 16». Este es el resumen preferido de las personas que están en contra del aborto.

«Un nuevo dispositivo vaginal permite comunicarnos con el feto y estimularlo neurológicamente». Muchos destacan que ahora cualquier persona de la familia podrá hablar con el feto y van a utilizar Babypod para grabarle cariñosos mensajes de voz. Otros se centran en la importancia de que el aprendizaje pueda empezar en el útero. Está claro que las nuevas tecnologías están cambiando la forma en que nos comunicamos, no solo entre nosotros sino también con nuestros futuros hijos.

El ensayo clínico publicado en Ultrasound se llevó a cabo en más de 100 pacientes embarazadas que se encontraban entre las semanas 14 y 39 de gestación. Las participantes se dividieron en tres grupos, en cada uno de los cuales se utilizó un tipo de estimulación fetal diferente: música emitida por vía abdominal, música por vía vaginal y vibraciones sonoras no musicales emitidas también desde la vagina.

Las embarazadas a quienes se aplicó música por vía vaginal, se colocaron un dispositivo diseñado específicamente para el estudio, capaz de emitir a una intensidad media de 54 decibelios.

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