Relax de azada y taladro
El bricolaje y la jardinería son actividades de ocio terapéutico que mejoran el estado de ánimo y la recuperación física.

León cuenta con la experiencia de los huertos de La Candamia destinados a la población jubilada del municipio
«Realizar una acción que nos gusta, no solo nos relaja, sino que también nos permite disfrutar de un tiempo en el que permanecemos atentos a algo que nosotros mismos hemos escogido. El hacer esa elección ya nos ‘empoderiza’ y nos hace sentir satisfechos», afirma la psicóloga Elisabeth Rusiñol, de Interpersonal.
La utilización de las manos es determinante en estos efectos, tal y como es necesario con actividades relacionadas con el bricolaje y la jardinería. «Podemos afirmar que se trata de una actividad de ocio terapéutico ya que al emplear todos nuestros sentidos, nos sentimos más conectados con lo que estamos haciendo y nos llegamos a implicar emocional y personalmente», añade.
Los principales beneficios físicos y psíquicos de estas actividades son que reducen el estrés y la ansiedad, estimulan la creatividad y potencian la capacidad de resolución de problemas no convencionales. Asimismo, aumentan el grado de satisfacción y suponen un ahorro económicos al no tener que contratar a terceras personas para hacer trabajos en casa o autoabastecerse de productos de la huerta si se opta por un huerto.
El portal ManoMano.es cita estudios científicos, como el realizado por The Swedish School of Sport y publicado en el British Journal of Sports Medicine, que incluso afirman que ambas actividades pueden reducir el riesgo cardíaco y de derrame cerebral. Desde el punto de vista de la prevención también proporcionan una buena salud ocular.
Rusiñol indica que el bricolaje y la jardinería están especialmente indicados a personas con un sobreesfuerzo intelectual (debido por ejemplo a permanecer muchas horas delante de un ordenador). También a personas con un trabajo muy rutinario y poco creativo, ya que ambas actividades dan la posibilidad a hacer “volar” nuestra creatividad e imaginación, así como «estimular sentidos como el tacto en el caso del bricolaje, y el olfato en el caso de la jardinería».
En realidad, admite, son actividades «beneficiosas para todas las personas que quieran sentirse realizadas, llenas y funcionales, y aprender a usar y explotar su creatividad. También para las que deseen hacer algo por ellas mismas o para los demás, quieran sentirse mejor con su entorno, incluso aunque solo sea para mejorarlo estéticamente».
La psicóloga lo recomienda especialmente a las personas jubiladas con deseos de hacer cosas en beneficio propio o ajeno. Para no frustrarse con proyectos poco realistas, recomienda ir poco a poco. Empezar por actividades más simples para llegar a las más complejas.
Terapia infantil
Las actividades de bricolaje y jardinería también pueden potenciar y estimular las capacidades de niños y niñas en diferentes etapas de su desarrollo. El bricolaje potencia la inteligencia espacial, que es «la habilidad de apreciar con certeza la imagen visual y espacial; ayuda a representar gráficamente las ideas y a sensibilizar el color, la línea, la forma, la figura, el espacio y sus interrelaciones».
Por su parte, la jardinería y el huerto es un buen entendimiento «para la inteligencia naturalista, mejorando el entendimiento del entorno natural y la observación científica», añade la psicóloga. Igualmente, estimula la «capacidad para conectarse con el mundo natural y convivir armónicamente con animales y vegetales, así como la capacidad para el cuidado del medio ambiente».
Relax de azada y taladro que, en el caso de los más pequeños, cuyo uso habrá que supervisar y guiar en el caso de los más pequeños. León tiene el ejemplo de los huertos de La Candamia para mayores y están en auge los huertos en los colegios.