OCTAVIO RIVERO LEZCANO. Unidad de Investigación del Hospital de León
«La tuberculosis acompaña a los movimientos migratorios»
F. otero perandones
LEÓN
El investigador Octavio Rivero acaba de reunir en León a los mayores expertos en tuberculosis en unas jornadas organizadas en el Hospital de León.
—¿Qué se sabe ahora de la tuberculosis que antes se ignoraba?
—Hemos de reconocer que el patógeno M. tuberculosis es un enemigo formidable. Las últimas evidencias obtenidas nos hacen pensar que nos acompaña desde que el hombre es hombre, y que es específico nuestro, y no transmitido desde el ganado doméstico, como inicialmente se pensó. Aún desconocemos las herramientas que emplea la micobacteria para acantonarse en nuestro organismo, pues 1/3 de la población mundial está infectada, pero sólo un 5% termina padeciendo la enfermedad, y la mayoría se curan. Un problema creciente es la aparición de cepas resistentes a los antibióticos efectivos contra las micobacterias. En orden creciente de resistencia hemos pasado de bacterias resistentes a un antibiótico, que aparecieron ya en la época del descubrimiento de los primeros antibióticos, luego multirresistentes, que resisten dos, extremadamente resistentes, desde el año 2005, que resisten tres o más antibióticos y, recientemente, las totalmente resistentes, frente a las cuales ningún antibiótico es efectivo. En España ya se han detectado cepas extremadamente resistentes. Esperemos que tarden en llegar, o no lleguen nunca, las totalmente resitentes.
—¿Cuál es la incidencia en León?
—Aunque en el último informe de la Junta de Castilla y León Palencia ha registrado una tasa superior, generalmente es León la provincia con mayor incidencia de la Comunidad. También es en León donde se detecta siempre un mayor número de casos. Las tasas a nivel mundial, y en España en particular, están disminuyendo en los últimos años, fruto del esfuerzo internacional para erradicar la enfermedad. En nuestro hospital cada vez se aíslan menos M. tuberculosis y más micobacterias no tuberculosas.
—¿Cuántos proyectos de investigación se han hecho en el hospital sobre la tuberculosis y en qué trabaja actualmente?
—En el año 2001 se inició una nueva línea de investigación sobre tuberculosis en la Unidad de Investigación, enfocada en los mecanismos inmunológicos empleados por los seres humanos frente al patógeno Mycobacterium tuberculosis . El principal objetivo es el desarrollo de modelos de infección in vitro en el laboratorio, sobre todo de muestras de sangre de individuos con mayor riesgo de padecer la enfermedad, así como de controles sanos. Se han desarrollado proyectos sobre ancianos, diabéticos, familiares de enfermos tuberculosos y, actualmente, fumadores, pues el tabaquismo es uno de los mayores factores de riesgo identificados. Todos estos trabajos han sido publicados o están en revisión actualmente. Adicionalmente también nos estamos interesando por otras micobacterias del mismo género que M. tuberculosis , como productoras de enfermedades emergentes, y del patógeno M. bovis , que se transmite del ganado vacuno al ser humano.
—¿En qué consisten los nuevos tratamientos para tratar la enfermedad?
—La aparición de las cepas multirresistentes ha impulsado una intensa búsqueda de nuevos antibióticos. Hay varios que se están ensayando, y recientemente se han comercializado tres, la bedaquilina, la delamanida y la linezolida. Pero todos los tratamientos para la tuberculosis tienen significativos o graves efectos secundarios. Y, en última instancia, también frente a los nuevos se crearán resistencias. Una alternativa que ha generado gran interés es el empleo de las terapias dirigidas al hospedador. El ser humano es bastante resistente a la enfermedad, pues sólo una pequeña proporción de los individuos infectados caen enfermos. Si somos capaces de restablecer los déficits inmunológicos que convierten a estos individuos en susceptibles, facilitaremos que con sus propias defensas puedan combatir a la bacteria, sin el concurso de antibióticos. Esta idea es muy nueva, pero ya hay numerosos grupos que están comprobando si es aplicable, y diseñando nuevas estrategias inmunomoduladoras.
—¿Cuál es el perfil de la población más afectada?
— En nuestra Comunidad, con una importante proporción de población mayor, es frecuente la tuberculosis en ancianos, a menudo por antiguas tuberculosis que se reactivan debido a bajadas de defensas. Suele afectar más a los hombres que a las mujeres, y como factores de riesgo destacan la diabetes, el alcoholismo, sufrir cáncer o la indigencia. Una situación de riesgo importante es la inmigración.
—¿Qué politicas sanitarias hay que seguir para el tratamiento correcto? ¿Se está haciendo bien?
—La política sanitaria más importante es el seguimiento de contactos. Es decir, una vez que se identifica a un paciente tuberculoso bacilífero (caso índice), con capacidad de infectar a otras personas, es necesario investigar en su entorno social si otras personas han sido afectadas y, de ser así, con frecuencia aplicar un tratamiento de quimioprofilaxis, en prevención del desarrollo de la enfermedad. La efectividad de estos seguimientos se demuestra por la disminución continua de la incidencia. Aún son raros los casos de tuberculosis producidos por cepas multirresistentes.
—¿Cuál es la mayor preocupación actualmente?
—La aparición de estas cepas multirresistentes, que se originan con frecuencia porque el paciente no sigue rigurosamente el tratamiento. Generalmente la enfermedad se cura bien, pero los tratamientos son muy prolongados, de 6 a 9 meses, aunque puede llegar a dos años o más, si estamos luchando contra cepas resistentes. En países desarrollados como el nuestro se tiende a la erradicación, pero en nuestro mundo globalizado, no abordar la tuberculosis en los países en desarrollo, favoreciendo políticas sanitarias e investigación, es suicida, porque la bacteria acompaña a los movimientos migratorios y, a menudo, son individuos de países del primer mundo que se infectan durante un viaje, y se llevan consigo la enfermedad. La tuberculosis es una enfermedad actual que más muertes origina (casi 1,5 millones de personas al año), superando al sida o la malaria, pero recibe un 10% de la investigación que el sida.