La vida después de un infarto

Empezando la rehabilitación.
Manuel nunca se imaginó que iba a sufrir un infarto. «Pensaba que llevaba una vida acertada. Hacía ejercicio, no llevaba una vide sedentaria», explica este paciente que está en el programa rehabilitación cardiaca del Hospital de León. Pero era fumador... aunque cree que, además del tabaco, el estrés también jugó en contra de su salud cuando el pasado diciembre tuvo que ingresar por urgencias con un cuadro de infarto por cardiopatía isquémica.
«Soy autónomo y tengo un negocio, vivía con mucha tensión y trabajo», confiesa. Le colocaron un stent y supo que lo primero que tenía que hacer era dejar de fumar. «Llevo un mes y 20 días sin tabaco, de hecho desde que ingresé prácticamente me olvidé de fumar». «Todo fue muy rápido», recuerda. A sus 59 años una de las cosas que más le impresiona es tomar nueve medicamentos al día. «Me siento como si fuera mi padre».
Su vida ha cambiado. «Soy consciente de lo que me ha pasado y quiero tomarme la vida con menos ansiedad y más tranquilidad», explica. Ser abuelo en este corto espacio de tiempo también le ha ayudado a situarse: «No tengo afán de tener más. Lo veo todo más positivo y lo único que me gustaría ahora es que me den permiso para ir a bailar», admite. Ha recuperado el olfato y camina con regularidad. Está muy motivado para empezar. Marciano, que ya hizo el programa, le anima: «Estoy muy contento. Al principio no sabes hasta dónde puedes llegar con el ejercicio. Ahora hago 20 minutos en bicicleta en casa y camino, aunque es más difícil encontrar el hueco porque trabajo», aclara.