MARISA ALONSO NÚÑEZ. Doctora en Farmacia, bioquímica y nutricionista
«La farmacia tiene que evolucionar del producto al servicio basado en el conocimiento científico»

RAMIRO
LEÓN
Marisa Alonso Núñez es un referente de la investigación y de la profesión farmacéutica en León y más en concreto en Astorga donde gestiona la farmacia familiar junto con su hermana. Aparte de sus inquietudes por la divulgación científica, especialmente entre las niñas para despertar las vocaciones científicas, destaca por su implicación en organizaciones profesionales y científicas. Es una de las fundadoras de la recién creada Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria en Castilla y León (Sefac), en cuya gestora desempeña el cargo de secretaria.
—Sus inquietudes por la promoción de la mujer en la ciencia son conocidas. ¿En qué se ha avanzado y que falta por conseguir?
—En estos años ha habido cambios en la situación de la mujer en la ciencia, aumentando su número en profesiones científicas y técnicas. Sin embargo todavía es un número bajo. Por ejemplo, se está haciendo hincapié en la promoción de las vocaciones científicas entre las niñas, a la vez que se promueve un ambiente con modelos femeninos a seguir. Por otro lado, la brecha salarial existente y el bajo número de mujeres en puestos de responsabilidad siguen siendo temas en los que hay que trabajar.
—La profesión farmacéutica es una de las más feminizadas dentro de las carreras científicas y una de las primeras a las que accedieron las mujeres. ¿Cuáles cree que son las razones?
—Tienes razón, en la farmacia, y sobre todo en la farmacia comunitaria más del 70% de los profesionales son mujeres. quizá el hecho de que las mujeres muestren un interés mayor por cuestiones de sensibilización social, como puede ser el caso de la salud y la atención a las personas vulnerables, hace que las profesiones sanitarias como la farmacéutica sea una de las salidas más atractivas para el colectivo femenino.
—¿Existe un techo de cristal para las mujeres en la profesión farmacéutica? ¿En qué ámbitos?
—En la farmacia comunitaria del día a día no existe ya que hay una mayoría de farmacéuticos titulares que son mujeres y existe un buena representación de mujeres en los cargos de responsabilidad de órganos farmacéuticos como los colegios. De hecho, la actual presidenta de la Federación Internacional de Farmacia (FIP) es una mujer y es española, Carmen Peña, quien fue presidenta del Consejo de COF de España. Sin embargo, en el ámbito de la administración y puestos de responsabilidad aún hay que seguir trabajando.
—¿Cuál es actualmente el papel de la farmacia en una sociedad como la leonesa y más en concreto en Astorga, donde usted ejerce?
—El papel de la farmacia en León, con sus características de población dispersa, es el del lugar donde los pacientes tienen un profesional sanitario más accesible en cualquier momento y que puede atenderles sin cita previa y cerca de su domicilio. En Astorga, las farmacias tienen también ese papel de acceso a un profesional sanitario de forma fácil y cercana, sobre todo desde que cambiaron el centro de salud de lugar.
—Los recortes en sanidad, como la falta de consultas médicas en el medio rural, ¿cómo llegan a la farmacia?
—Se notan sobre todo en las consultas de los pacientes y las necesidades que tienen. Desde la farmacia se intentan solucionar la mayoría de esas consultas que son competencia nuestra y se buscan formas de ayudar a los pacientes y facilitar el trabajo de los médicos que en el medio rural se encuentran sobrecargados.
—¿Cuáles son las demandas de atención farmacéutica más frecuentes en la actualidad?
—El seguimiento farmacoterapéutico, la revisión del uso de la medicación, la elaboración de Sistemas Personalizados de Dosificación y el control de la tensión arterial y de parámetros bioquímicos entre otros.
—Las boticas, además de dispensadoras e incluso productoras de medicamentos, fueron lugares de debate y cultura. ¿Cómo se proyecta a la sociedad la farmacia del siglo XXI?
—Como un lugar de salud centrado en el paciente. Un lugar cercano de educación sanitaria y consejo farmacéutico. En definitiva, un lugar que contribuye a mejorar la calidad de vida y la salud de la población y que puede proveer distintos servicios profesionales en coordinación con otros agentes de salud como el médico o la enfermera.
—¿Cómo nace la Sociedad de Farmacia Comunitaria y Familiar de Castilla y León?
—La Delegación de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria en Castilla y León nace por la necesidad de organización de los socios de la Sefac en nuestra comunidad autónoma. Para poder dar un mejor servicio a los socios castellanos y leoneses y llevar a cabo diferentes actividades y estudios de investigación en nuestra Comunidad.
—¿Cuáles son sus objetivos?
—Fomentar el progreso científico de la farmacia comunitaria en Castilla y León, reforzar la formación asistencial en investigación de los farmacéuticos comunitarios, impulsar el desarrollo de los servicios profesionales farmacéuticos y aumentar la colaboración con otros agentes del sector.
—¿Qué diferencia a esta asociación de los colegios profesionales?
—El colegio profesional representa a todos los farmacéuticos independientemente del área en la que trabajen y velan por los intereses de sus colegiados organizando actividades y servicios para ellos. Por otra parte la Sefac es una sociedad científica de farmacéuticos que trabajan en el ámbito de la farmacia comunitaria y cuyo objetivo es fomentar el cambio de orientación de la farmacia desde la gestión de medicamentos a proveedora de servicios farmacéuticos para los pacientes.
—¿Cuál fue su motivación para hacerse farmacéutica?
—El ver durante toda mi vida, desde mi infancia, cómo se ayudaba a las personas en la farmacia de mi familia. Eso ha sido tradición en mi familia desde hace siete generaciones. Aunque la forma de hacer farmacia ha cambiado con cada generación.
—¿Qué opina de la polémica con los precios de los medicamentos contra el cáncer?
—En mi opinión creo que los precios de medicamentos tan importantes como los del cáncer deberían ser lo más asequibles posibles, ya que afectan a la salud de muchas personas. No obstante, es importante encontrar un equilibrio entre el coste de la innovación y el acceso a las terapias sin que se vea comprometida ni la salud de los pacientes ni la sostenibilidad del sistema sanitario y ah creo que los profesionales farmacéuticos, a través de fomentar un uso adecuado de los medicamentos, tenemos un papel que jugar.
—¿Quiénes consumen más medicamentos, hombres o mujeres?
—Quizás más las mujeres, aunque depende de las patologías. Sin embargo,lo que si es cierto es que son las mujeres las que vienen a la farmacia en su mayoría.
—¿Este dato es sintomático de algo?
—Quizá esto está también motivado por el hecho de que la población femenina tiene una mayor esperanza de vida y, por tanto, es más susceptible de convivir más tiempo con patologías crónicas que precisan terapia farmacológica.
—¿Somos una sociedad demasiado medicalizada?
—Yo creo que sí. En muchas ocasiones hay algunas patologías que están sobremedicalizadas y que deberíamos ponernos a reflexionar los profesionales sanitarios y evaluar la necesidad de cada uno de los medicamentos en cada uno de los pacientes. Tenemos que mejorar el uso adecuado de los medicamentos, fomentar la prevención y concienciar de que los fármacos no son bienes de consumo, que tienen riesgo si se abusa de ellos y que son una tecnología que hay que saber usar y cuidar.
—¿Cuáles son los retos del futuro de la farmacia?
—Este es un momento de cambio muy importante para la farmacia. Es un momento en el que la farmacia comunitaria tiene que evolucionar y dar unos servicios que los pacientes están demandando cada vez más. Así, el reto más importante es adecuarse a los cambios actuales y evolucionar para dar respuesta a las necesidades actuales de los pacientes pasando exclusivamente del producto a esos servicios apoyados en el conocimiento científico y en la labor asistencia.
—¿Cómo fue su experiencia de diez años como investigadora? ¿Por qué dejó ese campo?
—Me dediqué todos esos años a la investigación porque me apasiona la ciencia. El descubrir cosas nuevas y contribuir al conocimiento en cuestiones de salud me hizo dedicar todos esos años a investigar con levaduras los mecanismos de división de las células, entre otras cosas. Fueron años duros, de mucha dedicación en el laboratorio, pero muy gratificantes. Dejé ese tipo de investigación porque si quería seguir por ese camino tenía que ser fuera de España y lejos de las personas a las que más quería. Así que para poder estar más cerca de mi familia me volví a mi ciudad natal, Astorga, para hacerme cargo de la farmacia familiar junto con mi hermana. Ahora en la farmacia hago otro tipo de investigación e intento acercar la ciencia a mis vecinos astorganos.