?OPINIÓN
El verano para descubrir las maravillas del silencio
Hace unos días leía en este mismo medio de comunicación una entrevista de un músico leonés que se inspira en el silencio para componer. Creo recordar que el titular de la noticia resaltaba este hecho como algo llamativo. Ciertamente, parece un contrasentido que una persona que ama la música y se dedica a componer busque el silencio como medio de inspiración.
También Pablo Alborán, en su último disco, nos promete mudarnos a ‘la calle del silencio’. Otro icono de la música actual hablando del silencio y prometiéndonos silencio. Y más cantantes recurren a él, aunque no sé si con el mismo sentido.
Así que yo no voy a ser menos.
Decía el mes pasado que tememos al silencio porque nos enfrenta a nosotros mismos sin escapatoria posible. Y afirmo esto basándome en tanta palabrería como abunda a nuestro alrededor.
Sin embargo, una vez que lo descubrimos y lo practicamos, una vez que nos rendimos a él y no escapamos, sentimos sus muchas ventajas y la serenidad que nos aporta.
Tiene Pablo d’Ors un librito (lo digo por el tamaño) titulado Biografía del silencio , donde detalla su camino hacia el mismo. Cómo se resistía en los primeros momentos, cómo aguantó a fuerza de voluntad y paciencia, cómo consiguió entrar en él y cómo lo vive ahora. El librito es magnífico y merece la pena leerlo. Todo lo que en él cuenta es experiencia personal, por tanto, indiscutible.
Yo, que descubrí los beneficios del silencio hace ya bastantes años, no tengo palabras para definir el antes y el después de este encuentro. También me costó, también me resistí, tampoco encontraba tiempo… Ahora lo necesito, como se necesita la luz o el agua. Puede que el verano sea una buena oportunidad para descubrir las maravillas ocultas del silencio. Puede que esté a la vuelta de la esquina esperando a que le demos paso.
En las vacaciones, en los viajes, en las tardes largas y en las noches cortas, en los paisajes, en el mar… hay muchas posibilidades de encontrarnos con el silencio, de sentirlo, de dejar que nos invada. ¡Aprovechémoslas!
Y a la vuelta, hablamos.