Diario de León

Teatro terapéutico

Arle mantiene desde hace casi una década su grupo teatral de exalcohólicos.

Aurelio Gil y Mario Zapico en la obra La Consulta, que representaron el año pasado en el centro cívico León Oeste.

Aurelio Gil y Mario Zapico en la obra La Consulta, que representaron el año pasado en el centro cívico León Oeste.

Ana Gaitero
León

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La vida no es un teatro. Y menos cuando está bajo la nebulosa del alcohol. Pero el teatro puede dar la vida. Y empezar una nueva vida. En Arle, Alcohólicos Rehabilitados de León, es una herramienta terapéutica que ya tiene una larga andadura, casi una década.

Un grupo que oscila entre las ocho y las doce personas emprenden cada curso la aventura de aprender y representar una obra teatral para poner la guinda a las jornadas que la asociación celebra en junio.

Está integrado por personas que están en la segunda fase del programa de rehabilitación como parte de las actividades de resocialización e inserción social, comenta la trabajadora social, Victoria Álvarez.

Se trabajan habilidades como la escucha y la verbalización de las emociones, los sentimientos y las experiencias. «No es simplemente una actividad lúdica, es tiene un marcado objetivo terapéutico», precisa. Lanzarse a las tablas es también una forma de potenciar hábitos sociales y de vida saludables sin necesidad de alcohol.

También se pretende desde esta actividad «estimular las capacidades del enfermo alcohólico que las tiene, pero dormidas», añade. La segunda fase de la rehabilitación de los enfermos alcohólicos, tal y como se plantea en Arle es fundamental para retomar la vida tras superar la adicción al alcohol. El teatro se convierte también en una forma de potenciar el tejido asociativo

Ellas los prefieren pachuchos es el título de la obra, inspirada en la de Alfonso Paso, que presentaron este fin de curso en el Centro Cívico León Oeste.

Aurelio Gil, presidente de Arle, es un miembro activo del grupo de teatro. «La experiencia es muy positiva, rompes una barrera, fortaleces la autoestima y descubres valores que tenías escondidos u olvidados», apostilla.

Si hablar en público ayuda a vencer la timidez, el compañerismo y el fortalecimiento de relaciones son otros de los valores que se cultivan con esta actividad. «Es un punto fundamental del proceso rehabilitador», concluye Gil.

Alcohólicos Rehabilitados de León (Arle) es un colectivo de referencia en la capital en la atención a personas que quieren dejar el alcohol y a sus familiares, que son un puntal en el proceso rehabilitador.

Actualmente, cuenta con más de 200 usuarios y usuarias, una veintena, en las diferentes fases de la rehabilitación. Son muchas las personas que mantienen el vínculo con la asociación una vez que concluyen el programa debido a los lazos que se establecen y también por la prolongación en el tiempo de los grupos de autoayuda.

La asociación se gestó en 1971 en el Hospital Psiquiátrico Santa Isabel y nació ligada al Colegio de Trabajo Social a través de la figura de Olga Cobo, pionera de la profesión en la Diputación provincial.

«El alcohol es una droga, que actúa como depresor del sistema nervioso central, bloqueando el funcionamiento del sistema cerebral responsable de controlar las inhibiciones. Su consumo continuado provoca tolerancia, dependencia y sindrome de abstinencia», señala Arle.

El alcohol afecta a los centros superiores del cerebro o, lo que es igual, a los sentimientos, reflexión, memoria, atención y control social.Al verse disminuidas las inhibiciones, aparecen signos de euforia, alegria y sensación de falsa seguridad de sí mismo que le puede conducir en ocasiones a la adopción de conductas temerarias.

Dependencia física y psíquica se dan la mano en la enfermeda alcohólica. La primera aumenta la tolerancia y es causa de enfermedades asociadas. La segunda hace que el individuo se vea obligado a consumir alcohol para continuar su vida diaria y sentirse más válido.

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